jueves, 3 de abril de 2008

The celtic tiger

Antes de venir aquí no sabía que a Irlanda se la conoce en los últimos años como The celtic tiger, "el tigre celta", debido a su rápido y hasta cierto punto inesperado progreso económico en los últimos veinte años, que se basa, principalmente, en la implantación en Irlanda de industrias tecnológicas como Dell, IBM o Google. La expresión, heredera de la de "Tigres Asiáticos" (Hong Kong, Corea del Sur, Singapur y Taiwan), nació en los años 90, en que el PIB irlandés creció a un ritmo de entre el 6% y el 11%, y se retomó en 2002, en que volvió a subir en torno a un 5%.

El otro día estuve hablando con Ronald, irlandés que está casado con Teresa, una de las profesoras del departamento, y decía cosas bastante interesantes sobre el asunto. Decía, por ejemplo, que el origen del fenómeno está, por lo menos en una parte importante, en las aportaciones del fondo de cohesión europeo. "Es verdad que Irlanda tiene carreteras mucho peores que España, por ejemplo; pero es que España decició invertir los fondos de cohesión en autopistas, e Irlanda los invirtió en educación. A la larga, ha resultado ser una mejor inversión". Es posible que en esto no esté toda la verdad, pero sí una parte: hay otros factores que ayudaron al "tigre celta", como por ejemplo unos impuestos muy bajos a las empresas, una buena gestión económica durante aquellos años, o el hecho de que Irlanda sea un pais de habla inglesa, lo que puede hacerlo más atractivo para empresas estadounidenses.

Pero no todo es perfecto. El propio Ronald reconocía que los políticos, en muchos aspectos, se han visto sorprendidos por el propio boom económico. Siguiendo con las carreteras, el "tigre celta" está en gran medida detrás de los enormes atascos de los que he hablado varias veces: "Los políticos no previeron lo que iba a pasar -decía Ronald-: en diez años, el parque de automóviles de Irlanda se duplicó, y las carreteras no estaban preparadas para absorberlo. Un amigo mío me contaba que hace treinta años solían jugar a fútbol en Dublin Road" (que es la carretera de Dublín, actualmente una de las más transitadas de Limerick).

El caso es que, al menos por ahora, la economía irlandesa sigue creciendo a un ritmo superior al del resto de los países de la UE, lo que hace que, por primera vez en muchos años, Irlanda sea un país de inmigración en lugar de emigración. Hasta cuándo se podrá mantener este crecimiento, sobre todo ahora que llega el coco de la crisis, habrá que verlo.