domingo, 29 de junio de 2008

Airport scene

Mientras espero, de gaupasa, a que embarque mi avión en Shannon, me siento a tomar un café en la cafetería del aeropuerto (por cierto, la simpática camarera me perdona tres céntimos, porque sólo tengo 2,57€ en monedas). En la mesa de al lado, un grupo de estadounidenses: una rubia altísima, delgadísma, guapísima, con pinta de modelo, y su novio, un guaperas mazas -camiseta ceñida, gafas de sol y pelo engominado; una chica con rasgos orientales y piel morena, que parece la carabina de los otros dos; y un matrimonio de jóvenes ejecutivos agresivos, con su hijo rubísimo y su nanny de aspecto hispano.

Lo del matrimonio es como de tópica y típica película estadounidense: los dos serios, elegantes, profesionales, silenciosos, los dos escribiendo febrilmente en sus blackberries. El niño juega con la nanny hispana: corre, salta, ella lo tira al aire, se ríen, lo hace girar, juegan con sus muñecos. Los padres siguen escribiendo, no hablan entre sí. En un momento dado, la niñera tiene que ir al servicio. "Vete con mami", le dice al niño. Y el niño va, pero la mami no deja de escribir en su blackberry. Lo coge en brazos sin mirarle, le pregunta algo, pero se nota que está pensando en otra cosa. El padre también le dice algo al niño, un par de palabras, y sigue a lo suyo. Poco después vuelve la nanny, y vuelven los juegos. La pareja de buenorros está dándose el lote en un rincón, y la chica oriental ha desaparecido.

Los aeropuertos siempre tienen algo que ofrecer.