miércoles, 4 de febrero de 2009

Spanish Embassy

Si criticamos a los funcionarios públicos cuando hacen mal su trabajo, o cuando son lentos, torpes o desagradables, cuando lo hacen bien también habrá que reconocerlo y decirlo, ¿no?

Viene esto a que el sábado pasado me fui a Dublín (habéis visto algunas fotos) para inscribirme en la Embajada de España para poder votar en las elecciones vascas del 1 de marzo. Ya el año pasado hice un viaje parecido para poder votar en las Elecciones Generales. Bueno, pues en los dos casos he recibido en la Embajada el trato más amable y competente que he visto nunca en un servicio público. Lo digo sin ninguna ironía, que conste. Ya el año pasado, y eso que había mucha gente haciendo cola para inscribirse, y poco espacio para atenderles, todo el trámite se hizo de manera eficiente, relativamente ordenada, y sin ver ni una sola mala cara o respuesta brusca, de esas que tanto abundan en todos los mostradores del mundo.

Y este año, tres cuartas partes de lo mismo: la mujer -que creo que era la misma del año pasado- me preguntó por mi viaje a Limerick, encontró en un santiamén mi ficha del año pasado, me explicó todo el proceso y las ventajas e inconvenientes de registrarme como "Residente" y como "No residente", me hizo motu proprio una fotocopia extra del DNI, por si me hacía falta más adelante, me explicó cómo llegar andando al centro desde la Embajada, me recomendó que tuviera cuidado con los carteristas, y me deseó un buen día en Dublín y un buen viaje de vuelta a Limerick. Todo, con claridad, con calma y con una sonrisa. Es decir, un encanto.

Así da gusto, hombre.

1 comentario:

paaliy dijo...

a veces pasa, jeje

y es maravilloso..