lunes, 9 de febrero de 2009

Crimes and Misdemeanors

Después de verme hace unos días Vicky Cristina Barcelona, la última película de Woody Allen (que por cierto, ya lo siento pero no me gustó nada), hoy he vuelto a ver otra suya, Delitos y faltas, que es una de mis películas favoritas, no sólo de Woody Allen, sino favoritas en general.

Delitos y faltas es una película con dos partes, una cómica y una seria, que cuentan dos historias distintas aunque en torno a un tema común: ¿hay justicia (humana o divina) en el Universo? ¿Puede haber malas acciones que pasen sin castigo, y buenas acciones sin premio? El propio Woody Allen protagoniza la parte cómica, interpretando su típico papel de director de cine excéntrico y minoritario, con Alan Alda como su contrapunto y rival por el amor de Mia Farrow; la parte seria gira en torno a un exitoso oftalmólogo (Martin Landau) que ha engañado a su mujer con una azafata (Anjelica Huston), y que ahora quiere librarse de ella y salvar su matrimonio.

La película tiene escenas y actuaciones magníficas, sobre todo la de Martin Landau en la parte seria. Pero lo mejor es que, a pesar del tono tan distinto de las dos partes, la mezcla no chirría, y uno no tiene la sensación de estar viendo dos películas aprisionadas en una sola. Sobre todo cuando, hacia el final, los personajes de ambas se juntan, y los protagonistas tienen una última conversación que lo explica todo.

Y los ojos de Dios, la metáfora central de la película (en su mitad trágica), a los que no escapa nada.