miércoles, 28 de noviembre de 2007

Mooooooooo!

Pues sí, las vaquitas, qué monas, qué entrañables, con sus cuernitos, sus ojos de vaca, su lengua de vaca que en salsa está muy rica, sus terneritos trotando, ellas espantando moscas con el rabo; las vaquitas que nos dan leche, carne, cuero, ("¿y la de tinta que nos roban?", se preguntaba Mafalda); las vaquitas irlandesas, peluditas, adorables, que hasta mugen con acento...

Bueno, pues la pasada noche una de esas puñeteras vacas estuvo mugiendo sin parar en uno de los prados cerca de mi casa, y casi no he podido pegar ojo. Poco ha faltado para que me fuera a hacerla callar a gorrazos.

¡Muuuuuuuu!