miércoles, 15 de abril de 2009

Amazon Fail

En los últimos días se ha producido uno de esos seísmos en internet en los que la comunidad de usuarios se moviliza en contra de una decisión de una gran compañía y, gracias a la presión popular, logra dar la vuelta a esa decisión. Pasó hace unos meses cuando facebook tuvo que revertir una modificación unilateral en la licencia de los contenidos de los usuarios; ahora le ha tocado el turno a Amazon, otro de los grandes de internet, que al parecer se ha pillado los dedos y no sabe cómo despillárselos.

Todo empezó el domingo (por cierto, yo me enteré el lunes a través del blog de Rinzewind), cuando de repente un montón de libros, muchos de ellos de temática LGBT perdieron su "Amazon Rank" (la valoración dada por los usuarios a ese libro, que hace que aparezca más arriba o más abajo en las listas de búsqueda o en las listas de "libros preferidos"). Cuando algunos autores de esos libros escribieron a Amazon para quejarse o enterarse de qué pasaba, recibieron una respuesta de la compañía en la que se decía que "en consideración con nuestra base de clientes, hemos excluido el material 'para adultos' de las listas de búsqueda y de best-sellers. Dado que estas listas se generan mediante el Amazon Rank, hemos excluido estos libros también de esa aplicación".

La decisión de Amazon se empezó a conocer a través de la blogosfera, y sobre todo de Twitter, que ha actuado esta vez como medio de comunicación fundamental de los usuarios indignados. La etiqueta #amazonfail marcaba una cadena cada vez más larga de mensajes llamando al boicot y a la movilización (digital), en forma, por ejemplo, de Google Bombing, para que al buscar "Amazon Rank" en Google, la primera página que apareciera fuera ésta, en que se define el término como "censurar o excluir el contenido adulto en literatura..." o "hacer cambios basados en una aplicación incoherente de la costumbre, el sentido común o la lógica".

De hecho, no está muy claro qué ha indignado más a los usuarios, si la decisión en sí (es decir, que Amazon se haya vuelto paternalista y haya decidido "proteger" a sus usuarios ante la posibilidad de encontrar material adulto en su página), o la forma en que se ha aplicado esta decisión, que ha sido incoherente, cuestionable e incluso sospechosa. Efectivamente, la mayoría de los libros de temática gay habían desaparecido de las listas -incluso, pero no así los libros de fotografía erótica de Playboy, o los libros sobre cómo "curar la homosexualidad", Trópico de Cáncer, de Henry Miller, que es uno de los libros con más sexo por centímetro cuadrado que se han escrito nunca.

Desde que se produjo el terremoto digital, Amazon se ha mostrado algo torpe o lenta de reflejos: después de decir que estaban intentando "proteger a sus usuarios", recurrieron al socorrido tópico del "error informático" o "de catalogación" para justificarse. Otras teorías dicen que Amazon puede haber sido sólo una víctima de alguien -un hacker o grupo organizado de usuarios- que se ha aprovechado de su sistema de valoraciones para hacer desaparecer la literatura gay de sus listas, o incluso que ha sido una maniobra para perjuficar a la propia Amazon (aunque esto no cuadraría con ninguna de las dos explicaciones de Amazon, en que parece reconocer su responsabilidad). Vamos, que no se sabe muy bien lo que ha pasado, pero es probable que todo se salde con una disculpa de la compañía, y la recuperación del Amazon Rank de los libros que lo habían perdido.

La noticia ha aparecido en miles de blogs, y ha pasado también a los medios de comunicación tradicionales. Si es verdad que "no hay publicidad mala", en Amazon deben de estar encantados.