miércoles, 9 de julio de 2008

Voices

No sé si os habéis dado cuenta de que algunas veces en las películas dobladas se olvidan de, o no se molestan en, doblar las voces de fondo, el murmullo que se oye por detrás de las voces de los protagonistas en la calle, en un bar, etc. Así, podemos tener en primer plano a Robert de Niro hablando un español perfecto ("Abogadoooo, sal ratita..."), y en cambio oír de fondo gente diciendo "totally", "yeah", "oh my God", etc.

Al volver a España, una de las sensaciones que sorprenden es precisamente la de volver a entender ese ruido de fondo -en la vida real, me refiero-. Porque en Irlanda (o en Escocia o donde sea) hace falta prestar atención, poner el oído y esforzarse si se quiere entender una conversación ajena. Y a veces ni así. Pero aquí, en cambio, no hace falta ni intentarlo: las voces de los demás pasajeros del autobús, por ejemplo, te invaden aunque tú no quieras, y las entiendes aunque no sepas ni que las estás entendiendo.

Al revés, al volver también hay que acostumbrarse al hecho de que aquí la gente te entiende a ti cuando hablas, así que lo de hacer comentarios sarcásticos en voz alta, que ya en el extranjero es arriesgado -porque hoy en día muchísima gente habla español, además de los españoles que están en el extranjero, que ya son muchos-, aquí es directamente suicida.