jueves, 31 de julio de 2008

Some studies prove...

Desde que se creó internet, una de sus aplicaciones más extendidas fueron los foros de discusión donde la gente habla de lo divino y lo humano (como Usenet, uno de los más veteranos). En ellos, rigen algunas pautas de comportamiento que se van descubriendo y formalizando. Una de las más conocidas es la Ley de Godwin, que dice que "A medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno", tras lo cual quien ha mencionado a Hitler pierde la discusión y el hilo se cierra bruscamente.

Pues bien, aportando mi granito de arena (qué bonita expresión y qué poco se usa) me voy a permitir formular otra ley a la que, humilde como soy yo siempre, llamaré la Ley de Santiperez:
Estas expresiones tienen algunas ventajas innegables. En primer lugar, como si fueran hechizos de Harry Potter, tienen la virtud de paralizar momentáneamente los mecanismos cerebrales del adversario, impidiéndole así realizar preguntas básicas como "dónde has leído / oído hablar de esos estudios", "quién realizó esos estudios", "dónde se publicaron" o "¿de verdad esos estudios decían lo que tú dices que decían?". Incluso algunos investigadores afirman que (otra variante) con sólo pronunciar alguna de esas frases uno puede elevarse dos centrímetros del suelo gracias al aura de autoridad que conceden.

Otra ventaja de este tipo de frases es que pueden utilizarse casi en cualquier tipo de conversación, ya que, efectivamente, hoy en día hay estudios sobre casi todo: "hay estudios que demuestran que las plantas nos escuchan si les hablamos", "está demostrado que los hombres son más desordenados que las mujeres", "los científicos afirman que sólo usamos un 10% de nuestro cerebro" o, un ejempo real que oí el otro día en La Noria (¿qué hacía yo viendo La Noria?): "hay estudios que demuestran que allá donde se venden más preservativos hay más abortos".

En fin, que si llego a darme cuenta de esto antes, habría resumido mi tesis en la irrefutable frase de que "hay estudios que prueban que los científicos afirman que está demostrado que X", y me habría ahorrado cinco años de lecturas, investigación y redacción. Como decía aquél, ¡ay, si te habría conocido antes!