miércoles, 28 de mayo de 2008

Scotland (1): Getting there

Voy a dividir en unos cuantos posts la narración y las fotos del viaje a Escocia de tres días del que acabo de volver, y que ha dado para mucho, porque si no me saldría el super-mega-post-de-la-muerte, y nadie se lo leería entero, y luego me lo recordarían para siempre, como el post sobre la patata en Irlanda, que mis amigos no me perdonan... De paso, voy a probar a ver si el sistema de programación de posts de blogger funciona, para que se vaya publicando un nuevo post cada día.

El viaje de ida fue bastante bien: Shannon - Glasgow Prestwick (un aeropuerto pequeñísimo, mucho más pequeño de lo que me esperaba), luego un tren hasta el centro de Glasgow -que me salió gratis, porque en la estación decía que había que pagar en el tren, y luego en el tren no vino nadie a preguntarme ni a cobrarme nada-, y por último un autobús de Glasgow a Stirling, y un buen rato andando desde la estación de autobuses al Bed and Breakfast donde me alojaba. Porque Stirling es pequeñito, pero está muy esparcido...

Cuando llegué al Bed & Breakfast, la señora -mediana edad, rolliza, muy maternal ella- estaba ya a punto de ataque de nervios. "Dijiste que llegabas a las ocho, y son casi las diez. ¡Ya me iba a ir a la cama!". Qué le vamos a hacer. Poner cara de niño bueno, y decir "lo siento, lo siento, lo siento" unas cuantas veces. Tampoco es que fuera culpa mía, pero vamos. Por lo demás, el alojamiento bien, barato, buen desayuno, habitación amplia... Lo peor, que no sólo no había persianas (en ningún sitio de Gran Bretaña o Irlanda las hay), sino que encima las cortinas no eran gordas y opacas como suelen ser, para servir de persianas por la noche, sino finas y translúcidas, como las españolas, así que para las 5 de la mañana ya entraba todo el sol por la ventana.