sábado, 6 de octubre de 2007

Traffic jams

Realmente resulta difícil de entender cómo una ciudad de 40.000 habitantes como Limerick puede tener los monumentales atascos que tiene. En las horas punta -de 8 a 10 de la mañana y de 4 a 6 de la tarde- es prácticamente imposible entrar o salir del centro de la ciudad. El viernes pasado, cuando iba hacia el aeropuerto, tardé más de una hora en hacer un trayecto que, sin tráfico, no dura más de 15 minutos.

Lo peor son las rotondas. Yo siempre había pensado que las rotondas eran un modo de agilizar el tráfico, y que eran mucho mejor que los semáforos. Por eso en Reino Unido y aquí las usan constantemente, y también en España, si no me equivoco, están proliferando últimamente. Pero después de vivir en Limerick, me lo estoy replanteando: en cuanto hay algo de tráfico se empiezan a formar colas en todas las direcciones, y la fluidez de la circulación depende de la buena o la mala voluntad de los conductores. Algo así como la ley de la jungla: si eres "legal" y dejas pasar a los que ya están dentro de la rotonda, nunca llegarás a casa, y encima te ganarás una buena pitada de los coches de atrás.

Supongo que hay varias explicaciones para estos atascos: en primer lugar, las carreteras irlandesas son terribles, y están terriblemente mal diseñadas. Sólo hay dos entradas a Limerick, no hay rondas o circunvalaciones y la carretera principal, como en España en los viejos tiempos, pasa por el centro mismo de la ciudad. Además, aquí todo el mundo tiene un coche, incluidos los estudiantes de la universidad, y todo el mundo lo usa todo el tiempo, entre otras cosas porque el transporte público es bastante desastroso.

Vista la situación, sólo quedan dos soluciones: habituarse a estar encerrado en el autobús durante un buen rato si lo coges en la hora punta, o, siempre que se pueda, evitar la hora punta, adelantando o retrasando los planes. Pero eso no siempre es posible. Por eso, en mi mochila, además del paraguas, siempre llevo un buen libro. Porque nunca sabes cuándo te vas a ver atrapado en una rotonda.