lunes, 3 de diciembre de 2007

Another airport story

Si ya digo yo que los aeropuertos están llenos de historias, y no todas agradables. Esta tarde, mientras esperaba para facturar para el vuelo Londres-Bilbao, he sido testigo de una. Resulta que por algún motivo a alguien en Easyjet se le ha ocurrido que era buena idea, en lugar de separar la facturación por vuelos, como se hace siempre, hacerla todos con todos, "all international flights" juntos. Como si no se formasen ya bastantes colas con el método tradicional.

Pues a cuenta de esto, un matrimonio italiano que estaba delante de mí ha perdido su avión. En parte, porque la cola era desesperantemente lenta; en parte también, creo, porque cuando anuncian que se va a cerrar una facturación lo hacen sólo en inglés, y este matrimonio, si no me equivoco, iba a Nápoles, y claro, de Napoli a Naples (pronunciado algo así como /neipols/) va bastante, y no se han "coscao".

Total, que ha llegado su turno, y ahí ha sido el llanto el crujir de dientes. La de Easyjet, que el avión ya estaba cerrado, que no se podía hacer nada, que tenían que haber ido antes. Y el matrimonio, que llevaban una hora en la cola, que tenían niños pequeños, que tenían que volar hoy sin falta... Ante este cuadro -la mujer llorando y blasfemando en italiano, el hombre intentando hacerse entender buenamente en inglés- algunos de los pasajeros que estaban a nuestro alrededor se han empezado a amotinar, apoyando a la pareja, y encima uno de los encargados se ha puesto chulito, en plan "vuelva usted a la cola o llamo a seguridad".

Después de facturar mi maleta me he ido hacia la puerta de embarque, porque no me parecía bien quedarme a ver el espectáculo, así que no sé cómo habrá terminado la cosa. Pero cuando estaba ya bastante lejos, casi en el detector de metales, todavía oía a la italiana llorando y gritando: "¡Mañana! ¿Mañana? No podemos volar mañana, ¡tenemos que volar hoy!".

Y así.