domingo, 18 de enero de 2009

The Troubles

Aunque a muchos nos da la impresión de que el llamado Conflicto de Irlanda del Norte ha existido desde siempre, porque lo hemos conocido toda la vida, lo cierto es que lo que en inglés se conoce como The Troubles ("los problemas") no se iniciaron propiamente hasta finales de los años 60. Esto no quiere decir que el conflicto no surgiera a partir de tensiones, injusticias y violencias anteriores, que sin duda las había, pero no tenía ni las características ni la dimensión que adquirió después.

La chispa que prendió la mecha del conflicto saltó en Bogside, un barrio de Derry (que luego formaría parte de la zona conocida como "Free Derry"). Los católicos (también llamados "republicanos" o "nacionalistas") intentaron impedir una marcha de los protestantes (o "lealistas" o "unionistas") Apprentice Boys of Derry, igual que los protestantes habían impedido, unos meses antes, en enero, una manifestación de trostkistas republicanos atacándola a pedradas. En esta ocasión, sin embargo, la policía (la Royal Ulster Constabulary o RUC) sí actuó para proteger a los manifestantes, algo que no había hecho en el caso anterior. La RUC empujó a los católicos nuevamente hacia el barrio de Bogside, y entonces se desataron los enfrentamientos conocidos como Batalla del Bogside.

Los disturbios pronto se extendieron a otros lugares de Irlanda del Norte, principalmente Belfast. Entre el 13 y el 15 de agosto se produjeron enfrentamientos entre protestantes y católicos, y entre los católicos y la policía y el ejército británicos. En Belfast, las casas y los negocios de numerosas familias (sobre todo, aunque no únicamente, católicas) fueron arrasados. Diversas comisarías de la RUC fueron atacadas con piedras y cócteles molotov, y se produjeron también algunos tiroteos. Los mandos británicos interpretaron (erróneamente) que los disturbios había sido organizados y orquestados por el IRA, y respondieron con armas pesadas -tanquetas con ametralladoras incluidas-. Como resultado, ocho personas murieron y unas 750 resultaron heridas, y diversas calles de la capital quedaron prácticamente arrasadas.

Estos disturbios no fueron los primeros que se produjeron entre las comunidades católica y protestante de Irlanda del Norte, pero marcaron un repunte en la violencia sectaria, con la creación de grupos paramilitares por ambos lados que contribuyeron a aumentar el número de víctimas y el odio mutuo entre ambas comunidades. Estos disturbios también fueron la causa de la escisión del IRA, que se mostró incapaz de proteger a los católicos de Belfast, y la aparición del IRA Provisional, que optó por abandonar los principios socialistas y optar por atacar objetivos británicos y protestantes en el Ulster. Además, la actuación -ni neutral ni moderada- de la policía y el ejército británicos durante estos enfrentamientos contribuyó a que fueran rechazados por los católicos como fuerzas del orden legítimas, permitiendo así la aparición de "policías alternativas" en la zona.

Con la firma de los Acuerdos de Viernes Santo, la desarticulación del IRA Provisional, la sustitución de la RUC por la Policía de Irlanda del Norte (cuyos oficiales deben repartirse a partes iguales entre católicos y protestantes) y la desaparición de los grupos paramilitares lealistas, la época más oscura del conflicto parece haberse superado, aunque el recelo entre ambas comunidades, como los murales que decoran las casa de Belfast o Derry, probablemente permanecerán todavía durante bastante tiempo.