Ya hemos repuesto la bombilla del cuarto de baño, que llevaba fundida desde antes de vacaciones. Para ducharnos, mear o cepillarnos los dientes, teníamos que arreglarnos con el fluorescente de encima del espejo, que además parpadeaba en plan letrero-de-motel-de-película-yanqui. Pero eso se ha acabado: ahora la nueva bombilla reluce que da gusto. ¡Qué pena, con lo auto-íntimo que era ducharse en penumbras!
P.D.: ¿A quién era que le decían las monjas que había que ducharse a oscuras -o con los ojos cerrados- para evitar pensamientos y miradas pecaminosas? ¿O me lo estoy inventando?
Clarice Lispector: Aprendizaje o El libro de los placeres
-
*Idioma original:* portugués
*Título original:* *Uma aprendizagem ou O livro dos prazeres*
*Traducción:* Josep Domènech Ponsatí en catalán para Club Editor,...
Hace 7 horas
1 comentario:
no, no te lo estás inventando... pero no recuerdo a quién... ay, la cabeza. un abrazo. iván
Publicar un comentario