sábado, 23 de febrero de 2008

Old ladies

Los medios de transporte públicos son un buen lugar para recolectar anécdotas. Ayer, yendo al centro dos señoras mayores me proporcionaron un par de ellas.

1.-Las colas en la parada del autobús no son muy ordenadas en Limerick (como en Bilbao, diría Nerea). Pero todo tiene límites. Una señora mayor, alta, delgada y elegante, decidió no esperar y hacerme un adelantamiento por la derecha digno de Schumacher. Yo me la quedé mirando, agitando la cabeza y pensando: "qué morro tiene la tía". Entonces la señora se giró, miró hacia atrás y alargó la mano. No era a mí, claro, sino a su marido, que se había quedado atrás. Le decía por gestos: "ven aquí, ven aquí". Y él, en voz muy bajita: "No, no, que este chico se te ha quedado mirando". Como ella insistía, al final el señor cedió y se coló igualmente por la derecha. Al pasar a mi lado, me miró con unos ojos muy azules, me sonrió e hizo un gesto que, en traducción libre, significaba: "ya sabes cómo son, no hay quien pueda con ellas".

2.- En esa misma parada se subió otra señora, bajita y encorvada, que estuvo un buen rato hablando con el conductor. No entendía bien lo que decían, pero creo que la señora intentaba no tener que pagar, porque se iba a bajar en la siguiente parada. Al final, creo, pagó, y fue a sentarse, dando tumbos -porque el autobús ya había arrancado- hacia la mitad. Llegó la siguiente parada, y la señora no se levantó, o se levantó muy tarde, no sé. El caso es que el autobús volvió a arrancar, y la pobre mujer se quedó de pie, agarrada a una barra, y cayéndose hacia los lados. Y cuando iba a llegar la siguiente parada empezó a gritar, con una voz muy aguda: "¡Déjame salir de aquí, déjame salir de aquí!". El autobús frenó en seco, y la señora se bajó diciéndole no sé qué al conductor, que le respondió con un irónico "Have a nice day!".

La intrahistoria, que diría Unamuno.