miércoles, 29 de julio de 2009

Series as novels

El otro día leí una opinión sobre Los Soprano que creo que tiene bastante razón, y que me pregunto cómo se aplica a otras series. Este crítico -no recuerdo dónde- decía que en realidad Los Soprano es como una novela, en que la división en episodios o capítulos es puramente accidental, y que por lo tanto era difícil hacer una lista de "los mejores capítulos de Los Soprano". Es decir, que las tramas de larga duración (creo que las llaman "horizontales", aunque no estoy seguro) importan mucho más que las de corta duración (¿"verticales"?) que duran solo un capítulo, y salvo excepciones notables, hay pocos capítulos que sean inmediatamente reconocibles como narrativamente independientes.

Esto no pasa por supuesto con otras series como House o CSI (que más o menos entran en lo que se llaman procedurals), en las que lo fundamental es la historia de cada capítulo, aunque existan tramas largas que ayuden a mantener la atención del espectador. En cualquier caso, casi todas las series modernas combinan los dos elementos: Friends, por ejemplo, era buenísima en la mezcla de historias extensas (la relación de Ross y Rachel, por ejemplo) e historias mono-capítulo.

Esto también tiene que ver con nuestra forma de ver las series: si somos espectadores formalitos, esperaremos pacientemente cada semana, pegados al sillón, para ver el ultimísimo episodio de nuestra serie favorita; si somos unos malditos piratas sin alma, es posible que esperemos a poder descargarnos la temporada -o la serie- completa, y la veamos toda seguida, o en varios atracones a lo largo de uno o varios meses. En el primer caso podremos valorar mejor la calidad de cada capítulo en concreto, aunque es posible que se nos escape algo la visión de conjunto (para eso habría que volver a ver la serie, como verdaderos freaks); en el segundo caso veremos más la serie como "película de 12/200 horas de duración", pero en cambio no veremos tanto la singularidad de cada capítulo.

En todo caso, esto tampoco es nada completamente nuevo: muchas de las novelas que hoy estudiamos como tales, y que leemos de un tirón durante las calurosas tardes del verano o las frías veladas del invierno (Dickens, Balzac, Galdós...) fueron en su momento publicadas en forma de folletín, y sus lectores esperaban cada capítulo con la misma ansiedad con la que nosotros esperamos el siguiente episodio de Lost, 24... o Los Soprano.

2 comentarios:

Jaime dijo...

Cierto, muy cierto. Y digo yo, ¿se acabarán estudiando Los Soprano y Lost en las escuelas? Si admitimos, y creo que puede admitirse, que están a la altura narrativa de algunos de los clasicazos folletinescos que citas, ¿qué nos impide meterlas en el canon? (Y te lo pregunto a ti, oh oráculo del canon) ¿Mera inercia mediática ("¡vivan las letras de imprenta, mueran los pixels!") ¿O hay algo más?

paaliy dijo...

por cierto, ¿cuándo empezará la sexta temporada de house?
ya no puedo esperar!! ;)