domingo, 9 de noviembre de 2008

Greyhound races

Ayer, por hacer algo diferente y novedoso, nos fuimos Nerea y yo con un par de amigos a las carreras de galgos. La verdad es que fue divertido: entre que ves las carreras (que no duran nada, treinta segundos, si parpadeas te las pierdes, como solían decir los de la fórmula 1), haces alguna apuesta (a 1 euro la apuesta, no es que nos jugáramos los cuartos) y te tomas una cerveza, pues se pasa la tarde tan ricamente. Eso sí, el ambiente es un poco decadente: las instalaciones están anticuadas, el estadio está lleno de abuelos y de borrachos (categorías que frecuentemente se solapan) y el aire del bar está, digamos, enrarecido, por no decir directamente que huele a humanidad.

Pero vamos, es una cosa que merece la pena hacer por lo menos una vez, para probar. Y como se puede ver en las fotos de más abajo, había bastante ambientillo, pese a que era de noche y hacía un tiempo de lo más desagradable.