martes, 11 de septiembre de 2007
First class
Y mañana, más: los miércoles son el "día de la muerte", con cinco horas de clase: una a las 9 de la mañana, y otras tres seguidas de 2 a 6 (no, no me he confundido al sumar: es que la última dura dos horas). Va a ser un poco maratoniano, porque las tres clases son en distintas aulas, e incluso en distintos edificios, y sólo tengo diez minutos para llegar de una a otra; pero bueno, así me mantengo en forma.
O sea, que mañana a estas horas ya conoceré a todos mis grupos -a todos mis alumnos no, porque el absentismo esta semana es bastante alto-, y ya podré hacerme una primera idea de cómo van a ser.
Veremos...
lunes, 10 de septiembre de 2007
Milk Market
La verdad es que es una cosa curiosa: lo mismo puedes encontrar dulces, pescado, frutas y verduras, que zapatos, lámparas, herramientas...
Yo, que soy muy débil con mis debilidades, acabé comprándome un buen trozo de queso local de nombre impronunciable, con hierbas aromáticas y sabor algo picante, y un chorizo fabricado en Vitoria (???) para cuando me prepare unas alubias.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Talk about "user friendly"...
Para ser diseñador de universidades, hace falta ser un sádico. Si no, no te contratan. Porque Deusto o la Escuela de Ingenieros son laberínticas, pero nada comparado con la Universidad de Limerick. Para empezar, recoge lo mejor de las otras dos: distintos niveles que se solapan y cambian de numeración, edificios que se conectan a distintas alturas... Pero además, la UL añade otras sorpresas interesantes: los baños están distribuidos aleatoriamente; no todas las escaleras conectan con todos los pisos; todos los edificios son iguales por dentro, y nada indica dónde te encuentras; hay pasillos principales, pasillos secundarios, pasillos que conducen a pasillos, pasillos sin salida...
Otra cosa que me hace gracia es la señalización: los carteles indicativos que hay en las escaleras o en las entradas no dicen “Departamento de Español”, “Laboratorio de Física” o “Recursos Humanos”, sino “Piso 3”, “Bloque C”, “Edificio John Singleton”. ¿De qué le vale a un recién llegado saber que está en el segundo piso del bloque A del edificio Jonathan Swift si no sabe qué hay en él? Lo único que está bien señalizado son las cafeterías y el restaurante.
Claro que esto tiene su explicación: el arquitecto psicópata ha contado con la inestimable colaboración del encargado de distribuir los despachos y los departamentos (otro sádico). Por ejemplo, yo estoy en un despacho compartido con profesores de inglés, gaélico, inglés, historia...; el lector de español está en otro despacho, también compartido, en el mismo piso pero en la otra punta; Cinta, mi jefa, está en el piso de abajo, junto a un profesor de alemán y justo encima de los laboratorios de química; otra mitad del departamento (despachos, secretaría...) está en un edificio completamente distinto, y separado del nuestro; el “Área de Recursos Lingüísticos” está dos pisos más arriba, entre el departamento de Matemáticas y el de Óptica (o algo así)...
Para que luego hablen de optimizar el tiempo, los recursos, el espacio...
jueves, 6 de septiembre de 2007
To strive, to seek, to find and not to yield
Como curiosidad freak, este poema fue también el elegido por Frasier para despedirse de la audiencia, tanto ficticia como real, en el último episodio de la serie.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Goodbye loneliness...
Al final hemos decidido compartir los alimentos básicos (leche, huevos, sal, aceite, etc.) y separar los demás. Puede ser una buena solución para evitar conflictos. Tampoco por el mando de la tele parece que va a haber peleas: no le apasiona nada la televisión. Habrá que ver cómo llevamos el asunto de la limpieza: no es que yo me considere un guarro ni mucho menos, pero sí tengo un umbral de tolerancia al desorden superior a la media. O así.
En fin, todavía no puedo poner una foto, porque me parecía demasiado violento decirle el primer día: "Oye, perdona, ¿puedo sacarte una foto para enseñársela a toda mi familia, a todos mis amigos, y además de a todo el que pase por mi blog?".
Shit happens
Afortunadamente, Cinta, mi jefa, me dio el número de teléfono de su dentista (Aemon Noonan, se llama), y el mismo sábado por la mañana me dieron hora para ir a la consulta. Fue todo rapidísimo: llamé a las 8.30; me dijeron que fuera inmediatamente; cogí un taxi; llegué a las 8.50 (aprox); rellené un formulario; me hicieron pasar el primero, ya las 9.10 (aprox) ya tenía un empaste nuevo. Impresionante.
Una curiosidad: que yo recuerde, mi dentista en Bilbao siempre se pone a la derecha de la mesa-camilla-tumbona. El Dr. Noonan se puso a la izquierda. ¿Será por eso de que aquí conducen por el otro lado, o será que el Dr. Noonan es zurdo?
domingo, 2 de septiembre de 2007
Grief...
En fin.