sábado, 5 de julio de 2008

My summer as a slave

Este año, si Dios quiere, si los hados me son propicios, si no pasa nada raro, salvo causa de fuerza mayor y si las autoridades no lo impiden, será el último que pase siendo esclavo de mi ama y señora, la tesis doctoral. Eso significa que, salvo los "7 días de oro" de Lanzarote, me voy a quedar en Bilbao casi todo el verano, con un breve paréntesis en Haro, adonde sí que me llevaré el portátil para poder seguir trabajando.

En fin, por si alguno estáis pensando en hacerme una visita en Bilbao (que estaría encantado de recibiros, tesis o no tesis), éste va a ser aproximadamente mi calendario:

-Hasta el 11 de julio: Bilbao, tesis, alguna cena con los amigos
-Del 12 al 19 de julio: Lanzarote, Nerea, yo, playa, piscina, buffet, chiringuito y crema de protección solar nivel 50
-Del 2o al 31 de julio: Bilbao, tesis, alguna cena con los amigos
-Del 1 al 9 de agosto: Haro, tesis, bocadillitos de jamón, ping-pong, barbacoa
-Del 9 al 15 de agosto: Bilbao, tesis, alguna cena con los amigos
-Del 16 al 24 de agosto: Bilbao, tesis, Semana Grande, alguna noche de fiesta con los amigos, alguna noche de fiesta con los que vengan de fuera a visitarme, alguna noche de fiesta con Nerea, alguna noche de fiesta yo solo
-Del 25 al 31 de agosto: Bilbao, preparar la maleta, dar las últimas puntadas a la tesis, hacer mudanza
-1 de septiembre: Biarritz-Shannon, segunda etapa limerickense

Ahora, a seguir con la tesis...

viernes, 4 de julio de 2008

Camelotishness

(...)
-¿De qué estábamos hablando?
-De la idea de Percival de crear el "nacionalismo camelotense"...
-"Cameloteño"
-"Camelotarra"
-Pero cómo, ¿es que no tenemos ni un gentilicio todavía?
-Pues... es que hasta ahora éramos sólo nosotros, los caballeros, que todos tenemos nombre propio... y los campesinos, que total, como si no estuvieran...
-Vamos... que hasta ahora nunca habíamos necesitado un gentilicio...
-Pues ahora sí necesitamos uno. Porque empezar siempre los discursos con "ciudadanos y ciudadanas de Camelot" es muy cansado.
-¿Y qué tal "camelotistas"?
-¿"Camelotíes"?
-¿"Camelotinos"?
-Camelotinos. Me gusta. "Camelotinos y camelotinas, os he convocado..." Me gusta.
-Entonces, camelotinos. Queda escrito. ¿Ahora de qué nos ocupamos?
(...)

jueves, 3 de julio de 2008

Golem(s)

Esta tarde, cayendo en la tentación de entrar a una librería, me he comprado un libro de Leopoldo María Panero (el poeta loco de la literatura española actual, pero ojo, tan buen poeta como loco) titulado Gólem, y aunque no soy lector habitual de poesía, su autor, y sobre todo su título, me han hecho comprármelo.

La leyenda del golem es posiblemente una de las más atractivas para los escritores, porque habla precisamente del poder creador -y destructor- de la palabra. Dice la leyenda, relacionada con la cábala, que es posible para los hombres verdaderamente sabios y santos crear un ser a partir del barro, y darle vida escribiendo en su frente la palabra hebrea Emet (אמת, "verdad"); para destruirlo, basta con borrar el primer símbolo de la palabra -el primero empezando por la derecha, claro-, ya que Met (מת) significa "muerto".

La leyenda entró en la cultura y la literatura occidentales a través principalmente de la novela El Gólem, de Gustav Meyrink, publicada originalmente en 1915. La novela es todo un viaje psicotrópico al ghetto judío de Praga: el personaje protagonista, Athanasius Pernath, sueña, enferma, alucina, se relaciona con sus vecinos, desea a una muchacha, sufre (o no) pérdidas de memoria, inventa (o no)... todo ello bajo la influencia de un gólem que sólo se entrevé, pero que se hace notar a lo largo de toda la obra. En fin, algo así como una versión extendida de los sueños de Raskolnikov, mezclada con El Proceso de Kafka.

Estas son sus primeras, y muy sugerentes, frases:

La luz de la luna cae a los pies de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca. Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho se carcome -como una cara que se acerca a la vejez mostrando primero las arrugas en una mejilla y perfilándose después- a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa...

miércoles, 2 de julio de 2008

In memoriam

Me acabo de enterar de que ha muerto Simone Ortega, la mujer que enseñó a cocinar a varias generaciones de españoles. ¿Quién no ha consultado alguna vez sus 1080 recetas de cocina para ver cómo hacer una salsa holandesa o unas pechugas rellenas? Tres millones y medio de ejemplares vendidos -y los que se seguirán vendiendo- significan un montón de estómagos satisfechos desde que la obra se publicó en los años 70. Toda una "transición" culinaria.

Descanse en paz.

martes, 1 de julio de 2008

The best thing about Limerick...

Alguna vez lo he comentado con Carmen, mi compañera de piso (bueno, ex-compañera, debería decir ya): lo mejor de Limerick es que es tan cutre, que por comparación cualquier ciudad medianamente decente parece Nueva York. Cork, Dublín, Bruselas, Bilbao, da igual: las ciudades resplandecen de limpieza, cultura, sol, amabilidad, en comparación con Limerick.

Yo, por ejemplo, desde que he vuelto a Bilbao estoy que no quepo en mí de admiración: ¡qué sistema de autobuses! ¡Qué variedad de jamones y quesos en el supermercado! ¡Qué elegancia en los edificios! ¡Qué simpatía en las gente! ¡Qué clamorosa ausencia de knackers! Y el tiempo: poder ir en mangas de camisa en junio, ¡un lujo! ¡Y sin el paraguas en la mochila!

Definitivamente, recomiendo que vengáis a visitarme a Limerick. Si no por otra cosa, por lo menos para que tengáis ganas de volveros a casa.

Hell must have frozen over!

Lo nunca visto: esto es Bilbao, el domingo, después de la victoria de Apaña en la final de la Eurocopa:



Visto en Mi mesa cojea. Otro vídeo parecido en A propósito / Pero acuérdate (Crapu, ¿cómo tenemos que llamarlo?)

The wind that shakes the barley

Cuando se estrenó El viento que agita la cebada, de Ken Loach, en el 2006, yo todavía no sabía que iba a terminar en Irlanda, pero el tema, el director y los trailers me parecían atrayentes, así que fui a verla con Nerea y unos amigos. La película sigue la trayectoria de Teddy y Damien, dos hermanos irlandeses de posturas políticas contrapuestas durante los tormentosos años 20 en Irlanda, que llevaron a la partición de la isla y a la independencia de la República de Irlanda.

Desde el punto de vista visual, técnico, etc., la película es irreprochable. A ratos, es dura, tanto visual como emocionalmente (de hecho, Nerea se salió durante una escena en la que torturan a uno de los personajes). Pero lo peor que tiene es que, para alguien que no esté muy familiarizado con la historia irlandesa, es bastante confusa desde el punto de vista histórico y narrativo: uno no entiende, por ejemplo, por qué a la familia protagonista la martirizan, sucesivamente, los ingleses primero, los irlandeses de un bando después, y los irlandeses de otro bando más tarde.

Hay que decir que esto sólo en parte es culpa de Ken Loach: la verdad es que la historia de Irlanda en esta época es bastante laberíntica. Voy a intentar hacer un resumen: tras el fracaso del "Alzamiento de Semana Santa" de 1916, el sentimiento irlandés contrario a la dominación británica se agrupó en torno al Sinn Féin, que arrasó en las siguientes elecciones al Parlamento Británico, pero se negó a ocupar sus escaños, y en cambio proclamó unilateralmente la independencia de Irlanda. Esto dio inicio a la guerra anglo-irlandesa entre el ejército británico (y las bandas paramilitares conocidas como black-and-tans) y el Ejército Republicano de Irlanda (el IRA), una guerra muy sucia -si es que alguna guerra es limpia- donde se cometieron brutalidades contra los civiles por ambas partes. Tras dos años de guerra (1919-1921), se firmó el Tratado Anglo-irlandés, que sancionaba la división de Irlanda en dos, y una cierta independencia -no total, eso tardó en llegar al menos otros quince años- de la Irlanda del Sur.

Sin embargo, este Tratado no fue bien aceptado por todos: una parte de los independentistas, liderada por De Valera, se negaban a aceptar lo firmado por Michael Collins en su nombre (sobre todo, por la divisón de la isla, y por el hecho de que todavía Reino Unido mantuviera cierto control sobre ella). Así, se inició una guerra civil entre dos bandos de irlandeses: los que estaban a favor del tratado (el nuevo Ejército Nacional Irlandés) y los que estaban en contra (el IRA), nuevamente una guerra sucia aunque no tan sangrienta como otras guerras contemporáneas (la Guerra Civil española sin ir más lejos). Finalmente, el Ejército Nacional pro-Tratado se impuso, y el statu-quo de Irlanda como nación independiente -y con Irlanda del Norte desgajada- se mantuvo, de hecho, hasta nuestros días.

Este es el contexto histórico de la película de Ken Loach: conociéndolo, estoy seguro de que la película se disfrutará mucho más. Claro que quizás el director -o el guionista- podía haber hecho algo para hacer todo esto accesible al espectador, pero no era fácil. Además, como ya discutimos en otra ocasión, una película no es un documental...

Por cierto, si veis la película, el deporte que salen jugando al principio, con palos como de hockey y una pelota como de baseball, es el famoso hurling, uno de los deportes típicos de Irlanda.