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jueves, 8 de octubre de 2009

New blog: First taste

Queridos amigos lectores de Bilbao-Limerick, os hago un anuncio en exclusiva: después de mucho anunciarlo y más pensármelo, por fin me he decidido a mudarme a Wordpress. Mi nuevo blog -que todavía no está en marcha-, se llamará finalmente "Como un libro abierto" (sí, nada de referencias a Bilbao), y lo podéis ver en:

http://comounlibroabierto.wordpress.com

De momento el blog es un clon de este, y todavía está en periodo de pruebas, así que antes de que empiece a escribir en él y abandone definitivamente Bilbao-Limerick, me gustaría saber vuestra opinión: ¿os gusta el diseño? ¿Qué herramientas o extras creéis que debería añadir en la barra lateral, y en la superior? ¿Debería dejar las entradas de Bilbao-Limerick también en Como un Libro Abierto, o las borro para empezar el nuevo blog de cero?

Lo único que es innegociable es el título: "Como un libro abierto" me encanta -de hecho, me sorprende que nadie lo haya pensado antes- y con lo que me ha llevado decidirme no pienso volver a replanteármelo...

En fin, espero vuestras sugerencias de mejora antes de hacer la mudanza, que tendrá lugar muy probablemente la semana que viene...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Ways to organize a library

Cualquier persona a la que le guste leer, y que por lo tanto compre libros, se encuentra pronto con una cuestión problemática: dónde guardar los libros que compra. Y una vez que esta cuestión queda solucionada gracias a Ikea, viene la segunda: cómo organizar los libros dentro de las estanterías. Aquí, me parece a mí, hay sólo dos soluciones posibles: dicho sencillamente, pueden ordenarse los libros por temas o por colores.

En bibliotecas, librerías, y cualquier otro lugar en el que varias personas tengan que acceder a los mismos libros, lo más normal es ordenarlos por temas -o por géneros, por países, por épocas- y poner juntos los libros que pertenezcan a una misma categoría (aunque las clasificaciones de las librerías, y sobre todo la distribución de los libros en esas categorías, daría para todo un post, como saben muy bien nuestra amiga Esti o la librera bloguera, Regina Exlibris). También en casa, mucha gente tiene los libros ordenados de esta manera, aunque las categorías no son tantas como en una biblioteca, ni están ordenadas siguiendo la CDU (salvo que uno sea un maníatico del orden, claro...)

La solución más estética -es decir, poner juntos todos los libros que pertenecen a una misma colección, y que normalmente son del mismo color y formato- puede parecer ridícula, pero lo cierto es que para una colección personal tiene mucho sentido. No sólo porque queda más bonito -que siempre es algo que conviene tener en cuenta, sobre todo si la biblioteca está por ejemplo en el salón-; sino porque la memoria visual de los libros que hemos leído nos ayudará a encontrarlos. Yo, por ejemplo, tengo mis libros ordenados por colecciones (Cátedra, Alianza, Acantilado... y "otros"), y cuando busco un libro recuerdo sin problema la edición que leí, y sé dónde buscarla.

Y vosotros, mis lectores, mis amigos, mis hermanos, ¿cómo ordenáis vuestros libros?

domingo, 9 de agosto de 2009

And his number is 31

Si la noche anterior a mi 31.º cumpleaños la pared de mi habitación empieza a sudar...

...¿significa eso que soy el Anticristo?

Lo más estrechos racionalistas cortos de miras dirán que no, que sólo significa que al vecino de arriba se le ha reventado una tubería, pero eso es porque no saben leer Sus señales...

viernes, 7 de agosto de 2009

Bloodsucker

Me paso dos o tres horas dando vueltas en la cama. No es sólo el calor: hay uno de esos estúpidos mosquitos veraniegos en el cuarto. De vez en cuando hace una pasada rasante por mi oreja. ¡Zzzzzzzzzzzzzzum! Doy la luz. Naturalmente, no lo veo. Es un mosquito pequeño. Minúsculo. Insignificante. pero molesto. Apago la luz y confío en que se haya ido por la ventana o haya muerto abrasado en la lámpara. Me pica la pierna, el brazo, la espalda, la cara, y no sé si es por el sudor, el mosquito o la paranoia.

Por la mañana me despierto con marcas de picotazos por todas partes. No era paranoia. El mosquito, hinchado y satisfecho, está apoyado en la pared al lado de la cama. Intento aplastarlo, pero se echa a volar. Está torpe, lento, pesado. Después de una breve escaramuza le doy un manotazo en el aire y lo mato. Su cuerpo explota, manchándome con mi propia sangre.

lunes, 3 de agosto de 2009

Return to Bronze Age

A las 10 de la mañana aproximadamente, corta el agua. Ya estaba advertido, así que tengo jarras, botellas y hasta ollas llenas en previsión. El día va pasando con normalidad: leo, veo la tele, trabajo un rato. A eso de las 5 de la tarde cortan la luz. No hay televisión, la batería de mi ordenador se está agotando, no funciona el router. A mí móvil le queda poca batería y no puedo recargarlo. De repente, me veo reenviado al siglo XIX. Me imagino a mi mismo en pocos días lavando la ropa a mano con jabón Chimbo en la fuente o en la Ría (con permiso de los mubles); peleando por conseguir comida en el supermercado, apurando las últimas reservas de agua potable. Unos días más tarde, con Bilbao reducido al caos, me veo subiendo al monte a recolectar bayas o cazar animales salvajes; otros habrán tenido la misma idea: formaremos bandas, nos enfrentaremos todos con todos, sobrevivirán los más fuertes, los mejor armados o mejor organizados. Durante un tiempo, podremos utilizar los restos de civilización que encontremos a nuestro paso, luego todo será insuficiente, se acabará la gasolina, los almacenes estarán vacíos, iniciaremos un viaje hacia otro lugar donde todavía haya agua, luz, calor, cultura, orden. No lo encontraremos. Me imagino a mí mismo, inesperado superviviente a la catástrofe, vestido con harapos, lavándome en un río en algún lugar de Francia y escuchando, como un animal, en busca de sonidos amenazantes o esperanzadores. Después, intento reaprender a encender fuego.

(Presa de la angustia, bajo a la calle. No es sólo mi casa: varias manzanas, medio barrio está sin electricidad. Me acerco al bar de la esquina, que sigue abierto, y me pido una Guinness. Cuando vuelvo a casa, ha vuelto la electricidad)

miércoles, 8 de julio de 2009

VHS

Hoy, mientras reorganizaba mi habitación para que me entrasen las cosas que me envié desde Irlanda (y que por algún motivo van llegando escalonadas, aunque las mandé todas juntas) he decidido tirar a la basura casi todas las cintas de VHS que tenía almacenadas y que ya no creo que vuelva a ver nunca. No he tirado todas, porque algún día habrá que explicar a nuestros hijos cómo era eso de que guardábamos las películas en unas cajas rectangulares con unas tiras de plástico enrolladas (no valdrá de nada decir que eran "como cintas de casette grandes" porque tampoco sabrán lo que es eso).

Lo que ha sucedido con el VHS debería hacer que el CD y el DVD pusieran sus barbas a remojar -y de hecho ya lo deben de estar haciendo, con el Blu-Ray, el Minidisc y similares-: el pergamino y el papiro duraron siglos; el papel todavía está vigente como soporte (y muy vivo por cierto); en comparación, soportes como Betamax, VHS, la cinta de cassette o el disquete han tenido una existencia relativamente breve. Esto provoca un problema evidente: que los contenidos que estén almacenados en uno de estos soportes en vías de extinción corren el peligro de perderse, si no se transmiten a uno nuevo (¡ay, esas películas de la infancia en formato Super-8!).

En esto, creo, lo digital tiene una ventaja, y es la relativa independencia del contenido y el formato, con respecto al soporte. Por ejempo, un archivo mp3 puede reproducirse en un aparato pensado ad hoc para ello, pero también en un ordenador, un iPod, una Blackberry, un teléfono móvil... Del mismo modo, un libro (entendido como contenido, no como objeto) que se haya digitalizado y convertido en un formato .txt, .xml o incluso .pdf o .PUB podrá ser cargado en cualquier dispositivo debidamente preparado para ello.

Lo cual, por supuesto, es un argumento más en favor de quienes defienden la utilización de formatos estándar, que facilitarían esta reutilización de los contenidos, en lugar de los formatos privativos, que crean una dependencia con respecto a un programa, una empresa o una tecnología determinada, y que podrían llevar a que, como pasa con los VHS, determinados contenidos sean inaccesibles dentro de muy pocos años.

sábado, 30 de mayo de 2009

Ode to the Landlord (Hymn)

Oh, tú, landlord,
que en septiembre nos dijiste
"mi casa os dejo, mi casa os doy"
(en el principio era el verbo
con un acento de Kerry difícilmente comprensible):
ahora que ha llegado el final de los tiempos
no mires nuestros destrozos
ni la suciedad que hay a los dos lados del horno
sino lo bien que hemos pagado todos estos meses
y lo poco que te hemos molestado.

Tú, que en tu inmenso poder
cerraste una ventana que nadie más podía cerrar
(solo a ti te estaba destinada,
oh landlord),
y mandaste a alguien que arreglara el calentador de la ducha
-aunque a decir verdad nunca arreglaste
ni el timbre ni la luz de la entrada-.

Oh, landlord, ahora
que ha llegado el final de los días
ten piedad de tus tennants
y conforme a tu palabra concédeles
recuperar la fianza
y el dinero que han invertido en la casa
(una estantería, un armarito para el baño, un tendedero);
perdónanos la última factura del gas
y la electricidad
y reenvíanos el correo a la dirección que te digamos.

Tú, que alquilas y rentas
por los siglos de los siglos,
agur.

jueves, 21 de mayo de 2009

My precious...

No creo que me equivoque demasiado -ni nada- si digo que mi ordenador portátil es mi posesión más valiosa. No lo digo sólo en el sentido económico (que también: no se me ocurre ninguna otra posesión mía que valga más de 800-900 euros) sino sobre todo en el sentido práctico: no hay ningún otro objeto, cosa, cacharro, ente, al que le dé más uso que a mi ordenador. Trabajo delante del ordenador: escribo, investigo, navego por internet, pongo notas, envío emails; veo series o películas -tengo televisión, pero apenas la veo-, leo periódicos, juego a juegos de ordenador, hago compras por internet (libros, comida, vuelos...); también una parte de mis relaciones sociales (las que mantengo con la gente de Bilbao) son digitales: email, blogs, facebook, skype...

Y sin embargo, cosa curiosa esta, si me robasen el ordenador ahora mismo me harían una gran putada, pero tampoco sería el fin del mundo: tengo copia de seguridad de casi todos mis archivos, los emails no se perderían porque están alojados en los servidores de yahoo o de la universidad, mis cuentas de facebook, skype o blogger seguirían intactas, podría volver a instalar la mayoría de los programas, juegos incluidos...

O sea, que mi portátil es mi posesión más preciada; pero no necesariamente este portátil, sino un portátil: la idea platónica de portátil es mi posesión más preciada.

sábado, 18 de abril de 2009

Money can't buy

-El autobús al centro... 1,60 euros.
-Cinco libros en O'Mahony's... 50 euros.
-Tres películas en HMV... 12 euros.
-Dos pedazos de queso, uno de cabra y otro de hierbas; un chorizo de Vitoria y dos filetes de lubina en Milk Market... 20 euros.
-El autobús a casa... 1,60 euros.

Que haga sol y calorcito en Limerick... no tiene precio.

viernes, 17 de abril de 2009

Father Ted

Father Ted es seguramente la serie de televisión irlandesa más famosa. En realidad, no es del todo irlandesa: tanto la compañía que la produjo (Hat Trick Productions) como la cadena que la emitió por primera vez (Channel 4) eran británicas; el resto, en cambio, es totalmente irlandés: la ambientación, los temas, los personajes, los actores...

Father Ted trata de las aventuras de tres curas católicos en una minúscula (y ficticia) isla al Oeste de Irlanda: Craggy Island. Los tres han sido desterrados a esa parroquia por distintos motivos: el Padre Ted por ciertas "irregularidades financieras" provocadas por su afición a las apuestas; el Padre Dougal por cierto misterioso "incidente de Blackrock", causado sin duda por su completa imbecilidad; y el Padre Jack... bueno, por ser el Padre Jack: un viejo alcohólico, mujeriego, violento y malhablado que se pasa la vida en su sillón, bebiendo y gritando sus cuatro palabras favoritas: "Drink! Feck! Arse! Girls!". Con ellos vive Mrs. Doyle, el ama de llaves, cuya misión en la vida parece ser preparar té para todo el que se encuentra... incluso contra su voluntad.

Cuando se estrenó, la serie fue algo polémica por su retrato caricaturesco de los irlandeses y de los sacerdotes. Con el tiempo, se ha convertido en un clásico, y algunas expresiones (como "Feck!" o el "Go on, go on, go on, go on..." de Mrs. Doyle) han sido adoptadas por los espectadores como propias. Incluso hay un "Ted Fest " o "Festival de los amigos de Ted", que se celebra en Inis Mór, en las islas de Aran.

En Youtube pueden encontrarse bastantes fragmentos de la serie aunque, me temo, sin subtítulos en español. Aquí van un par de ellos, para los que hablen inglés:



viernes, 10 de abril de 2009

The books I don't read

No puedo decir -sin mentir, claro- que haya leído todos los libros que tengo en mi "biblioteca" particular. Tampoco es que sea de esas personas que compran los libros por metros porque hace bonito y da buena apariencia, pero lo cierto es que, sea como sea, el número de libros que he comprado y no he leído (todavía) no para de crecer.

La cosa suele ser así: entro en una librería o en un mercadillo donde vendan libros. Me llaman la atención diez libros, de los que compro, digamos, siete (sí, tengo muy poco autocontrol para eso). De esos siete, cuatro o cinco me los leo casi inmediatamente, a la menor oportunidad, porque son libros que me apetece leer, y los devoro casi con ansiedad, como cuando tienes mucha hambre y te ponen un buen plato de comida delante. En cambio, los otros dos o tres (o cuatro), en el camino y el tiempo desde la librería hasta mi casa han perdido parte de su encanto y han pasado a la categoría "debería leerlo pero me da pereza". Porque son demasiado gordos, porque el argumento no me atrae, porque la letra es muy pequeña, da igual. Con el paso del tiempo, aumentan las posibilidades de que ataque a alguno de esos libros, pero también aumentan las posibilidades de que me vuelva a meter en una librería o un mercadillo donde venden libros, y me compre otros siete, de los que me lea inmediatamente cuatro o cinco, etc. Y así el número de libros que he comprado y no he leído crece, invadiendo mis estanterías, mis mesillas, mis butacas...

Un ejemplo práctico: en mi casa de Limerick, descontados los libros académicos -que tienen un ritmo de compra y lectura distinto- tengo en este momento exactamente 59 libros (lo sé, los he contado, soy un freak). De esos 59, ya me he leído 33; he empezado 2, y ni siquiera he abierto 24 -para los amantes de las estadísticas, eso es alrededor de un 40%-. De los que sí me he leído, 11 son "lectura de aeropuerto", es decir, novelas policiacas, fantásticas o de terror. Así que he leído menos libros "serios" (22) que los que me quedan por leer (24). Y eso, claro, si no caigo en la tentación y me voy a O'Mahony's un día de estos y me compro otros siete libros...

miércoles, 8 de abril de 2009

Back in Limerick...

...porque Limerick no podría soportar estar sin mí.

miércoles, 25 de marzo de 2009

The right time

Sé que ha llegado el momento de afeitarme, cuando puedo masticar mi propio bigote.

jueves, 19 de marzo de 2009

Calendar of visits

A ver, para los que estéis todavía pensando en venir a visitarme (y tened en cuenta que puede ser mi último año en Irlanda: ¡ahora o nunca!), ya tengo ocupadas las siguientes fechas:

-Del 20 al 22 de marzo (¡me voy a Cardiff!)
-Del 31 de marzo al 7 de abril
-La semana del 20 al 24 de abril voy a estar muy liado de trabajo, así que no podría atenderos si venís
-Del 12 al 14 de mayo (¿adivináis por qué?)
-El último fin de semana de mayo
-Algún fin de semana de junio (todavía no sé cuál)

Pensad cuanto antes cuándo podéis y queréis venir, que en mayo y junio a mí también me gustaría aprovechar para viajar...

miércoles, 11 de marzo de 2009

My coffee expenses

-Un café en la universidad = 1,45€
-3 cafés diarios = 4,35€ al día
-4 días por semana en la universidad = 17,40€ a la semana
-4 semanas por mes = 69,60€ al mes
-9 meses lectivos aproximadamente = 626,40€ al año

(Eso sin sumar los botes de café instantáneo, a 3€ cada uno, que me ventilo en casa, o los cortados que tomo cuando voy a Bilbao...)

martes, 3 de marzo de 2009

Is this normal? (2)

Documentos gráficos: la habitación de la brasileña, antes (unos meses antes) y después del lavado de cara de la jefa en cuestión.

Antes

Después

Is this normal?

Cuando yo he llegado a un nuevo sitio (St. Andrews, Nueva York, Limerick), he tenido en general bastante suerte: siempre ha habido alguien -un jefe, un compañero de piso o de departamento...- que ha sido lo bastante amable como para ayudarme a encontrar piso, enseñarme los alrededores o incluso ir a recogerme a la estación. Son cosas que se agradecen, porque al llegar a un sitio nuevo pude ser duro encontrarse solo...

Pero lo que está pasando en este momento en mi casa me parece sencillamente excesivo. Resulta que esta noche llega mi nueva flatmate, una profesora brasileña que va a pasar un mes en Limerick de estancia de investigación. Bueno, pues su jefa no sólo ha querido ver cómo era la casa y la habitación en la que iba a vivir (lo cual me parece razonable), sino que se ha presentado esta mañana en casa con montones de cosas para decorar su habitación -cojines, sillas, un espejo, una lámpara...- y lleva una hora dando vueltas, moviendo cosas y dejando la habitación perfecta, como si fuera un hotel. Sólo le falta dejar una chocolatina en la almohada.

¿Soy el único al que le parece que esto es un poco demasiado, algo así como Atracción Fatal pero en versión jefe-empleada?

sábado, 21 de febrero de 2009

Silence

Finalmente, el frío y las clases se han cobrado una víctima inocente: mi garganta. Empezó a molestarme el miércoles o así, y hoy ya me he despertado completamente afónico. El hombre que me ha traído el pedido y la chica de la farmacia han tenido que fliparlo con mis susurros de capo mafioso.

Tampoco está tan mal: con la excusa de mi garganta hoy me he pasado el día descansando, viendo películas absurdas como Hostel (una de las películas más desagradables que he visto en mi vida, qué barbaridad) o El sonido del trueno (o cómo transformar un interesantísimo cuento de ciencia ficción en una vulgaridad con desastrosos efectos especiales). Para compensar tanta planicie neuronal, también estoy leyendo Child of God, de Cormac McCarthy (el de No es país para viejos) que aunque no es tan buena como La Carretera está bastante bien.

Mañana, día de limpieza.

jueves, 5 de febrero de 2009

White Limerick

Que nieve en Limerick no es nada habitual, y que cuaje, menos todavía. Así que estas fotografías que he sacado esta mañana cuando iba hacia la universidad pueden considerarse un documento meteo-histórico. Espero que, además, os parezcan bonitas.

viernes, 23 de enero de 2009

A change of plans

Como ya sabéis algunos de los que me conocéis personalmente, durante el tiempo que pasamos en casa en Navidad, Nerea se dio cuenta de que no quería volver a Limerick, o mejor dicho, que sólo quería volver a Limerick a recoger sus cosas para volverse a casa. Los que conocéis Limerick personalmente seguro que la entendéis. Qué le vamos a hacer, las cosas a veces no salen como uno las planea, y hay que aceptarlo. Y no, no es que hayamos discutido ni hayamos roto, malpensados.

Esto también tiene implicaciones para los que pensabais venir a vernos esta primavera, por varios motivos: en primer lugar, que ya no vendríais a vernos sino a verme, aunque espero que eso no os desanime del todo. Además, para poder permitirme seguir viviendo en la casa en la que vivo ahora -que está muy bien y en muy buen sitio-, probablemente tenga que buscar un flatmate (osease, un compañero de piso), y eso puede complicar un poco -sólo un poco- el acogeros en casa, aunque sigue quedando libre un dormitorio, el sofá y mucho suelo... Por otra parte, esto también significa que yo viajaré a Bilbao, a Donosti o a otros sitios varias veces a lo largo del semestre, así que si pensáis venir a Limerick en algún momento entre ahora y junio, por favor intentad concretar las fechas cuanto antes, ¡no vaya a ser que vengáis y yo no esté!