domingo, 31 de agosto de 2008

Soundtrack

El viaje de Bilbao a Donosti (mañana salimos desde Biarritz), con una banda sonora como si la hubieran elegido especialmente como despedida: Benito Lertxundi -entre otras, "Bizkaia maite"-, Joaquín Sabina -"Pájaros de Portugal"- Mikel Laboa -"Txoria txori", y así, y con el paisaje montañoso y verde de Vizcaya y Guipúzcoa de fondo.

Another dream

Esta noche, otro sueño de esos que no creo que haga falta ser psicólogo para interpretarlo.

Aunque en el sueño ocurrían más cosas, como suele pasar en los sueños (por ejemplo, me acuerdo de Txus haciendo una "llamada periodística" por teléfono), la parte de la que más me acuerdo es la del final: estábamos en una especie de plataforma submarina y, por algún motivo, teníamos que desengancharla y salir a la superficie. Empezábamos la ascensión, y había unas 20 personas en una habitación redonda con poca luz. Entonces yo empezaba a notar los efectos del cambio de la presión, a marearme, y Nerea me decía: "tienes que respirar profundo, muy profundo". Y yo respiraba, y el mareo se iba pasando. Cuando me he despertado, ahí estábamos los dos, respirando profundamente mientras salíamos a la superficie.

Que como metáfora, es un sueño bonito, ¿no?

This time it's different

El año pasado por estas fechas me iba yo con mi maletita (es un decir) camino Limerick, a la aventura, sin saber con qué me iba a encontrar; un año después, me vuelvo a ir con mi maletón (aka "la madre de todas las maletas" aka "la maleta definitiva" aka "la maleta total"), pero este año las cosas pintan distintas.

Para empezar, este año Nerea se viene conmigo. Y eso ya va a ser un gran cambio. Para mejor, claro. Además, estoy a puntito de terminar la tesis. Ya ves tú, cinco años de relación, a punto de acabarse, qué shock. Así que este año pienso planteármelo de otra manera: tener algo más de vida social, viajar bastante, y aprovechar los fines de semana para salir y descansar, sin andar pensando que tengo la tesis pendiente.

Además, este año ya sí que sé a lo que voy, y que voy a estar a gusto por allí. Y hasta me apetece volver, quién lo iba a decir. Así que nada, Limerick, knackers, compañeros, alumnos, ¡preparaos, que allá vamos!

sábado, 30 de agosto de 2008

Cut!

Yo no me corto mucho el pelo (dos o tres veces al año ná más) pero cuando me lo corto, me lo corto de verdad...

Antes


Después


Y la diferencia...

viernes, 29 de agosto de 2008

Hope street

De Askao a la Sendeja
en Bilbao
la Esperanza
es muy estrecha, oscura y corta.

Gabriel Aresti Segurola (1933-1975)


jueves, 28 de agosto de 2008

Do I look Basque?

Instrucciones de Vaya semanita para no parecer vasco fuera de Euskadi:

miércoles, 27 de agosto de 2008

Wanna bet?

Me hace cierta gracia el revuelo que se ha montado en Bilbao a cuenta de que ha abierto sus puertas la primera casa de apuestas de Euskadi en el Casco Viejo: lo he visto y oído en el periódico, en la radio y en la televisión, y esta misma mañana había en la radio por ejemplo una entrevista con una psicóloga hablando del posible peligro que esto suponía para los ludópatas. Que me ha parecido una tontería soberana: es como decir que los restaurantes son peligrosos para los bulímicos.

El caso es que cualquiera que haya vivido en Irlanda o en el Reino Unido, habrá visto decenas de casa de apuestas, casi una en cada esquina, donde se puede apostar sobre prácticamente cualquier cosa. En el propio aeropuerto de Londres-Stansted quizáis hayáis visto una, cerca de los baños y de la zona de llegadas. Y las casas de apuesta por internet no son precisamente ninguna novedad, seguro que todos podríais nombrar por lo menos un par de ellas. Vamos, que el quería apostar no estaba precisamente corto de opciones.

Supongo que es nada más cosa de costumbre: aquí jugamos a la lotería, al cupón, a la quiniela, a la primitiva, al euromillón; apostamos en el frontón, en el hipódromo, en el bingo, en el bar antes de las regatas... pero ¡ah!, nos abren una casa de apuestas y nos ponemos como locos, como me imagino que se ponían cuando llegaba el tren por primera vez a una ciudad.

Si es que en el fondo, para qué engañarnos, somos un poquito pueblerinos...