lunes, 30 de junio de 2008

Aran Islands

Sí, sí, aunque parezca mentira esto también es Irlanda:


domingo, 29 de junio de 2008

Airport scene

Mientras espero, de gaupasa, a que embarque mi avión en Shannon, me siento a tomar un café en la cafetería del aeropuerto (por cierto, la simpática camarera me perdona tres céntimos, porque sólo tengo 2,57€ en monedas). En la mesa de al lado, un grupo de estadounidenses: una rubia altísima, delgadísma, guapísima, con pinta de modelo, y su novio, un guaperas mazas -camiseta ceñida, gafas de sol y pelo engominado; una chica con rasgos orientales y piel morena, que parece la carabina de los otros dos; y un matrimonio de jóvenes ejecutivos agresivos, con su hijo rubísimo y su nanny de aspecto hispano.

Lo del matrimonio es como de tópica y típica película estadounidense: los dos serios, elegantes, profesionales, silenciosos, los dos escribiendo febrilmente en sus blackberries. El niño juega con la nanny hispana: corre, salta, ella lo tira al aire, se ríen, lo hace girar, juegan con sus muñecos. Los padres siguen escribiendo, no hablan entre sí. En un momento dado, la niñera tiene que ir al servicio. "Vete con mami", le dice al niño. Y el niño va, pero la mami no deja de escribir en su blackberry. Lo coge en brazos sin mirarle, le pregunta algo, pero se nota que está pensando en otra cosa. El padre también le dice algo al niño, un par de palabras, y sigue a lo suyo. Poco después vuelve la nanny, y vuelven los juegos. La pareja de buenorros está dándose el lote en un rincón, y la chica oriental ha desaparecido.

Los aeropuertos siempre tienen algo que ofrecer.

sábado, 28 de junio de 2008

Irish lit.

Cuando se trata de definir los límites de una literatura nacional (invento decimonónico, y no verdad absoluta e intemporal, como demuestra la tesis de un tal Santiago Pérez Isasi), cada "nación" ha optado por soluciones distintas, pero que básicamente se resumen en dos: identificación con el territorio, o identificación con la lengua. Traducido al caso español, de acuerdo con la primera definición, tanto Cervantes, como Ramón Llull, como las cantigas galaicoportuguesas, como Gabriel Aresti serían "literatura española", mientras que con la segunda sólo lo serían Cervantes, Garcilaso y compañía, pero no los autores que escriben en catalán (o valenciano o mallorquín), gallego, euskera... o latín, o árabe, o hebreo... aunque hayan nacido en el actual territorio español.

En el caso irlandés, los historiadores y los críticos han optado decididamente por la primera opción: son irlandeses todos los escritores nacidos en Irlanda, escriban en la lengua que escriban. Y de hecho, la mayoría de los más importantes y conocidos escribieron en inglés: Jonathan Swift, Oscar Wilde, James Joyces, Bernard Shaw, Samuel Beckett (que también escribió en francés), Seamus Heaney... No sólo eso: aunque nacidos en Irlanda, la mayoría de estos autores vivieron y trabajaron fundamentalmente en el extranjero: en Londres (Wilde, Shaw...), en Francia (Beckett), en Suiza (Joyce)... De los grandes escritores irlandeses, por lo tanto, sólo Swift y Heaney desarrollaron la mayor parte de su carrera en Irlanda.

¿En qué consiste entonces la "irlandesidad" de estos escritores? ¿Por qué no pueden ser considerados como escritores ingleses, o franceses o incluso suizos? ¿Es necesario escribir sobre tema irlandeses, como hace Joyce, pero no Wilde ni Beckett? ¿O demostrar un especial humor irlandés, ocurrente e irónico, que puede advertirse en varios de ellos? ¿Son más irlandeses los -desconocidos- escritores en gaélico, que los que escriben en inglés? ¿Pertenecen a la literatura irlandesa los escritores de ambas Irlandas, la del norte y la del sur, por igual, pese a pertenecer a estados distintos?

Las respuestas a algunas de estas preguntas parecen estar claras, o al menos parecen ser ya asumidas por todos (críticos, historiadores, lectores) como algo obvio y natural; y sin embargo, como demuestra la tesis de un tal Santiago Pérez Isasi, la historia de la literatura es contingente, y cosas que ahora nos parecen obvias, durante mucho tiempo estuvieron en el alero. Si un modelo de nacionalismo distinto hubiera triunfado en Irlanda, ahora podríamos estar leyendo historias que dijeran que estos escritores no pertenecen a la "literatura irlandesa" sino a la inglesa, como Unamuno o Blas de Otero no pertenecen, según la visión más extendida, a la literatura vasca, sino a la española.

Son este tipo de diferencias o contradicciones las que hacen que el modelo estanco de "literaturas nacionales" (o regionales, o provinciales si vamos a eso) parezca claramente insuficiente; y sin embargo, no hay quien lo mueva...

TV welcomes me home

Me siento delante de la televisión en Bilbao por primera vez: lo primero que veo es a Marisol cantando; dos canales más arriba, un partido de pelota vasca; en Telecinco un refrito de OT; en Antena 3 anuncian una película sobre Miguel Ángel Blanco; en un canal local, Kepa Junkera toca al acordeón la misma melodía de siempre...

Ya estoy en casa.

On the move

Hacer una mudanza, aunque sea pequeña como la que tengo que hacer yo ahora -bueno, entre ahora y septiembre- siempre es un incordio: ordenar, rebuscar, meter las cosas en cajas, moverlas atrás y adelante... Pero a cambio tiene una cosa buena: hace que nos demos cuenta de la cantidad de porquerías, cachivaches y recuerdos absurdos que vamos coleccionando con el tiempo, así que, cuando hay que mudarse, hay que elegir, y lo que hace unos meses parecía imprescindible, ahora termina en la basura.

Visto así, una mudanza es una forma de purificación, que habría que practicar más a menudo.

viernes, 27 de junio de 2008

Last hours in Eire (for now...)

En este momento me faltan aproximadamente doce horas para coger el vuelo que me llevará de Shannon a Biarritz, donde si la autoridad y el tiempo lo permiten Nerea y mis padres estarán esperándome para llevarme a Bilbao. Esto se acaba, así que, como cuando llega fin de año y las televisiones se ponen nostálgicas, es buen momento para hacer balance.

Vamos por partes: en lo profesional, al año le doy un notable. Las clases han ido bien, la tesis ha avanzado muchísimo, he tenido tiempo de presentar un par de comunicaciones a congresos... Para el sobresaliente ha faltado terminar la tesis, haber escrito quizás algún artículo, o haber dado alguna clase de literatura más (el año que viene, con un poco de suerte, haré todas estas cosas).

En lo personal, le doy un notable bajo (lo que en mi época se llamaba un "bien", que ahora no sé cómo se llamará). No es que haya estado mal, de hecho he estado a gusto en general, pero, sobre todo en el segundo semestre, el estar con la tesis a tope me ha vuelto más antisocial que de costumbre, y eso ha influido en todo lo demás. Creo que he hecho buenos amigos (Diego, Lucía, Pablo, Carmen...), pero no he disfrutado tanto de ellos como disfruté durante el año en St. Andrews. Claro que también yo entonces tenía siete años menos, era casi un Erasmus más... Por otra parte, si Nerea hubiera estado aquí, el año habría sido mucho mejor en general; pero también eso se soluciona el año que viene...

Como turista, doy por vistas las principales ciudades de Irlanda (Dublín, Cork, Limerick, algo menos Galway). Para el año que viene falta la Irlanda rural -el Ring of Kerry, Connemara, Cashel, Kilkenny...- e Irlanda del Norte: por lo menos me gustaría volver a Belfast y visitar (London)Derry.

De lo que más me arrepiento este año: de no haber ido a una excursión a Killarney con Diego, Lucía y Tomás (el hermano de Lucía). Es verdad que cuando se fueron yo estaba agobiado con la tesis, preparando clases y una comunicación... pero me gustaría haber ido, me da la impresión de que, en pequeñito, fue el equivalente del viaje a los Highlands de Escocia. Por culpa de la tesis he tenido que decir que no a muchas otras cosas (viajes, fiestas, cenas...), pero esta es la que más recuerdo.

De lo que más orgulloso estoy: de que después de 10 meses, sólo uno de mis calcetines se haya quedado sin pareja :P

Así que me voy: por este año, Limerick se ha terminado. Pero que no cunda el pánico: este blog seguirá activo durante el verano (con algunos parones vacacionales, preveo), para contar cómo va la vida en Bilbao, y en Lanzarote, donde pasaremos Nerea y yo una semana de desconexión total. La próxima vez que bloguee, será desde el otro lado.

miércoles, 25 de junio de 2008

10 thoughts about copyright

1.- Los autores deben ser compensados por sus obras. Estoy totalmente de acuerdo con eso: el que crea algo, merece ser recompensado por ello. Lo contrario sería volver a situaciones anteriores al siglo XIX, en que los escritores necesitaban de mecenas para poder dedicarse a la literatura -y esa situación no, no es mejor que la actual-.

2.- Los derechos de autor están para respetarse: que algo esté en internet no significa que sea de libre copia y distribución; curiosamente, los medios de comunicación, tan celosos de lo propio, son con frecuencia los primeros en "robar" contenidos de internet sin citar su fuente. En cambio, pocos sitios he visto que sean tan respetuosos con temas de derechos de autor como la Wikipedia, que es "libre".

3.- Los medios de distribución han cambiado con las nuevas tecnologías, y por lo tanto los autores, los editores, los distribuidores, los legisladores, etc., deben aceptar ese cambio y trabajar a partir de él. Intentar "prohibir internet", como dicen que propuso una triunfita, o incluso limitar su capacidad para distribuir información, no sólo es imposible (mear contra el viento) sino que además sería un atraso absurdo e injustificable. Esto recuerda a los que se oponían a la imprenta, porque decían que iba a suponer una trivialización del conocimiento, la ruina de Occidente, vamos.

4.- Pretender mantener sin ninguna modificación los esquemas de compensación por derechos intelectuales del siglo XX es absurdo. Corolario de lo anterior. En lugar de pelearse con el P2P o con internet, los artistas y los distribuidores harían mejor en pensar cómo sacarles partido, siendo un poco listos.

5.- La industria discográfica (y cinematográfica) no se está hundiendo por culpa de la piratería. Y que cantantes como Alejandro Sanz, que tiene su mansión en Miami, protesten por ello, es de risa. No hace falta repetir una vez más que del porcentaje del precio de un CD, el artista sólo cobra un 9,4%, la discográfica un 24,4% y la tienda un 40%. ¿A quien beneficiaría (y perjudicaría) entonces una distribución directa a través de internet, sin intermediarios? Ah.

6.- No, no todo es igual, no todo es delito, no todo es robo. Detrás del top-manta hay redes (cuasi)mafiosas, explotaciones e injusticias. Alguien se está enriqueciendo a costa del trabajo de los artistas, y también seguramente a costa de los propios vendedores (que en cambio dudo mucho que se estén haciendo de oro). En cambio, el intercambio de archivos mediante redes P2P no explota a nadie, no enriquece a nadie, y por lo tanto, como ya han aclarado varias sentencias judiciales, no es delito (al menos en España).

7.- El canon digital es injusto. Punto. Hacer pagar "por si acaso" a cientos de miles de personas, considerándolas a priori como vulneradoras de derechos de propiedad intelectual es un verdadero escándalo. Y ya del canon por préstamo a las bibliotecas mejor no hablar. Una vergüenza.

8.- Sociedades privadas como la SGAE son inapropiadas. Todos los países las tienen, todos los países las aceptan y colaboran con ellas, y los gobiernos parecen dispuestos a ceder a todas sus exigencias, probablemente porque se trata de un lobby muy poderoso. Pero una sociedad que se beneficia del beneplácito del Estado, que cobra un canon y que gestiona millones de euros, debería estar severamente -si no directamente- controlada por el propio Estado -y en última medida, por los ciudadanos-, para que se sepa cuánto cobran, por qué y a qué dedican el dinero.

9.- Además de inapropiada, la SGAE es muy poco hábil. Que una sociedad que se dedica a algo que en principio es loable (intentar que los creadores reciban una compensación por su trabajo) esté entre las más odiadas de España, significa que algo se está haciendo mal. Y no sólo algo, muchos algos: denuncias a blogs y a internautas, tácticas agresivas de recaudación, insensibilidad para con los eventos benéficos... Más que dinero, lo que la SGAE necesita es un asesor de imagen, pero ya. Y cambiar de caras visibles, que a Ramoncín, Teddy Bautista y demás ya los tenemos muy vistos.

10.- Existen alternativas al copyright. En informática son habituales las licencias copyleft, y en internet cada vez hay más contenidos publicados con licencia GFDL (la Wikipedia por ejemplo) o con licencia Creative Commons (este blog, sin ir más lejos). En música el copyleft se está abriendo paso muy lentamente, y en literatura -en papel- todavía está por llegar, si es que llega algún día. Si eres el autor de algo, cualquier cosa, y te importa más su distribución que el beneficio inmediato, piénsatelo.