sábado, 31 de mayo de 2008

Scotland (8): Bed & Breakfast street

Todos los Bed & Breakfast que ilustran esta entrada están en la misma calle, Causewayhead Street, que une el Puente de Stirling con la Universidad, y con el Monumento a William Wallace. Además, la mayoría tenían colgado el cartel de Novacancies en la puerta. Parece claro que el turismo es una fuente de ingresos para este pueblo...


Scotland (7): William Wallace Monument

Más fotos, esta vez del William Wallace National Monument. Tengo todo un book del monumento -ya saben los que me conocen que sacar fotos de edificios es lo mío-, así que las que pongo aquí son sólo una pequeña muestra...

El monumento, desde el pie de la montaña

El monumento, desde el pie del monumento

Este debe de ser William Wallace, alias Braveheart

Vistas del valle donde tuvo lugar la Batalla del Puente de Stirling

Por cierto, ya no está, porque se ha terminado el tiempo de su "alquiler", la famosa estatua de Braveheart a la que habían puesto la cara de Mel Gibson, que los escoceses solían apedrear como gesto de protesta, y que, pese a titularse Libertad, tuvo que ser protegida con rejas (¡todo un símbolo de los tiempos que corren!).

viernes, 30 de mayo de 2008

Scotland (6): The present state of the canon

Lo siento, Jaime, el chiste era demasiado fácil.

Scotland (5): The Conference

Sí, a todo esto, yo no había ido a Stirling a dar paseos, sino a una conferencia sobre el canon literario, su situación presente, pasada y futura, la necesidad de preservarlo o dinamitarlo... En general fue bastante interesante, aunque estaba muy enfocado a la literatura en lengua inglesa, así que muchas de las comunicaciones sobre temas y ejemplos concretos no me interesaban demasiado. Mi comunicación -en inglés- fue bastante bien: sólo me trabé con la palabra aesthetically, y en general parece que gustó bastante. Además, el panel en el que me incluyeron fue interesante, porque otra chica hizo algo parecido a lo mío -analizar cómo se forma y evoluciona la historiografía literaria- pero en relación con la literatura escocesa.

Por lo demás, por lo que pude ver y escuchar, los debates en torno al canon siguen donde estaban hace ya unos años: con muchas más preguntas que respuestas (¿debemos enseñar a los "grandes clásicos" o a Madonna, Tarantino y Garfield? ¿Es necesario abrir el canon a escritores de minorías o establecer una especie de "paridad literaria? ¿Debemos los investigadores estudiar temas más sexys, que puedan atraer al gran público y, por ende, a las grandes editoriales?, etc.).

Pero lo que más me sorprendió del congreso, sin duda, es que poquísima gente utilizaba ayudas visuales (léase Power Point) o repartía hojas con citas o esquemas que ayudasen a seguir su presentación. La mayoría, de hecho, se limitaba a llegar allí con sus diez o doce hojas, y leerlas, tal cual, en el mejor de los casos "dramatizando" un poco el texto con pausas, énfasis, cambios de ritmo...; en el peor, en un tono y ritmo monótonos y monocordes. Esto ya lo había visto yo en congresos en España (por ejemplo en los de ALEPH), y pensaba, ingenuo de mí, que era por el secular retraso tecnológico de la raza ibérica; pero qué va: los británicos, el segundo barrio de la aldea global, están igual. Y así es imposible: por mucho que te interese el tema, es imposible mantener la atención comunicación tras comunicación, panel tras panel, conferencia tras conferencia. Para eso, podían repartir el texto de las comunicaciones, y ya nos lo leeremos los demás si nos interesa.

jueves, 29 de mayo de 2008

Scotland (4): They really wear them, you know

Para los que dudan de si los escoceses realmente usan el kilt, o si sólo se lo ponen para impresionar a los turistas. Este iba a una boda en el Castillo de Stirling.

Scotland (3): Stirling castle & city centre

De Stirling yo tenía una idea muy equivocada. Durante mi año en St. Andrews estuve en Stirling dos veces -la segunda, muy breve-, y me quedé con la impresión de que sólo había dos cosas que ver: el castillo (al que de hecho no entramos) y el Monumento Nacional a William Wallace, y que lo demás era una ciudad vulgarucha, como Perth o Dundee, una de tantas ciudades escocesas.

Esta vez, en cambio, Stirling me ha encantado. No sólo porque esta vez sí he entrado al castillo, que tiene un aire al de Edimburgo y sí que merece la pena, sino porque he paseado un poco más por el centro de la ciudad, y está llena de edificios interesantes, históricos, bonitos... Aquí dejo unas cuantas fotos del castillo y del centro de Stirling, por el que paseé rápidamente el sábado por la tarde, escaqueándome de la última sesión plenaria del Congreso.

El palacio principal del Castillo de Stirling

Vistas desde el Castillo. En medio, el Monumento a William Wallace

Estatua en honor de Robert the Bruce, a la entrada del Castillo

miércoles, 28 de mayo de 2008

Scotland (2): Some things have changed

Hace ya seis años, Ali sacó esta foto de la estación de autobuses de Glasgow, que me gusta mucho -de hecho, la he utilizado de fondo de escritorio muchas veces-:

El caso es que cuando llegué a la estación, me sorprendió que todo estuviera exactamente igual, tal y como sale en la foto: el reloj, las tiendas, los árboles... Sólo faltaba la señora mirando a la cámara. Y como curiosidad, se me ocurrió sacar otra foto parecida, desde el mismo sitio, para luego comparar las dos, etc.

Entonces descubrí que algo sí que ha cambiado en estos seis años: en cuanto saqué la foto, con flash porque ya estaba atardeciendo, vi cómo dos guardias de seguridad venían hacia mí desde la otra punta de la estación, directamente, como lobos, haciéndome señas con el dedo de "tú, ven aquí". Esperé a ver qué pasaba y cuando llegaron adonde mí tuvimos un diálogo más o menos así:

-Por favor, borre esa fotografía inmediatamente.
-¿Por?
-Porque aquí no se pueden sacar fotos. Este es un lugar público estratégico y aquí está prohibido sacar fotos, y menos de la zona de las consignas. Está prohibido por una ley antiterrorista.
-¿Ein?
-¿Es que no sabes que hace unos terroristas intentaron volar el aeropuerto de Glasgow? Si la policía te ve con esa fotografía en tu cámara te puede retener hasta 28 días como sospechoso de terrorismo.
-¿Por una fotografía?
-Sí, por una fotografía. Bórrela inmediatamente.

En fin, que la borré delante de ellos, claro, así que nos tendremos que quedar con la foto de Ali, que de todas formas seguro que es más bonita que la mía.

¡Cuánto daño ha hecho el (anti)terrorismo al sentido común!