sábado, 8 de marzo de 2008

A book turned blog

Una idea bonita de la que me entero a través de Libros y Bitios: van a publicar el Quadern Gris de Josep Pla, escrito en forma de diario, en un blog, siguiendo exactamente el ritmo de las anotaciones del autor: la entrada del 8 de marzo (la primera) se publicará el 8 de marzo, la del 9 el 9, y así hasta el 15 de noviembre de 2009. Es una pena que sólo se publique en catalán, y no en bilingüe, porque la prosa de Josep Pla es realmente agradable. Pero aun así, habrá que echarle un vistazo de vez en cuando.

¿Con qué más obras se podía hacer algo parecido? A mí se me ocurren dos: La Tregua, de Mario Benedetti, y El libro del desasosiego, de Pessoa.

viernes, 7 de marzo de 2008

Scottish dinner

Esta noche hemos tenido una cena-celebración en casa de lo más peculiar, mezcla de Burns Supper ("cena de Burns", celebración típica escocesa), fiesta de cumpleaños y exaltación de la interculturalidad. Todo empezó cuando, hace unas dos semanas, Carmen fue de visita a Escocia, y yo le pedí que me trajera un par de haggis, que hacía años que no lo comía. Luego, medio en serio medio en broma le comenté a Carmen que podíamos hacer una "cena escocesa" e invitar a Kevin, su compañero de despacho, que es de Dundee, no muy lejos de St. Andrews, por cierto (de hecho, Kevin estaba estudiando en St. Andrews el mismo año que Nerea y yo estuvimos allí).

Bueno, pues entre bromas y veras la cosa empezó a organizarse: buscamos una fecha, Carmen invitó a Kevin, a un amigo irlandés y a varios amigos italianos (dos de ellos vivieron en Glasgow durante muchos años), y yo a Diego, del departamento. Y justo resultó que la única fecha disponible era hoy, y mañana es el cumpleaños de Diego, así que de paso le hemos hecho una tarta (bizcocho, más bien) de chocolate, con velitas y todo, le hemos cantado y le hemos firmado una tarjeta de felicitación.

No es que haya sido una noche de Burns completa: ha habido haggis, eso sí, acompañado del tradicional puré de patata, y Kevin se ha prestado a recitar la "Oda al haggis" de Robert Burns, con acento escocés, como mandan los cánones. El resto ha sido bastante internacional: pasta y ensalada, básicamente, con el pastel de postre y café y pacharán para terminar. Pero nos hemos echado unas buenas risas, y hemos recordado con nostalgia a ese gran país que es Escocia.

Trivia: La versión "oficial" sobre el haggis, como todos sabréis a estas alturas porque habréis entrado al enlace que he puesto más arriba, dice que es una especie de morcilla hecha con vísceras y sangre de cordero o cerdo, y avena. Pero existe otra versión más cruel, que dice que en realidad el haggis es un animal salvaje propio de Escocia, y que cada año se organizan "cacerías masivas de haggis". Según esta teoría, el haggis es un animal parecido a un avestruz, pero con tres patas de diferente longitud, para poder trepar por las montañas escocesas. Lo malo es que cuando están en terreno llano no pueden correr en línea recta, así que se dedican a andar en círculos: los machos en el sentido de las agujas del reloj, las hembras en el contrario. La razón por la que ningún turista extranjero ha visto un haggis salvaje en su hábitat natural (aparte de porque son escasos a causa de las cacerías ya mencionadas) es porque sus piernas les sirven también para detectar el movimiento de otros animales, especialmente seres humanos, y sólo los escoceses, entrenados durante siglos, son capaces de acercárseles sin ahuyentarlos.

Imágenes: El diseño de la bandera de Escocia está en el dominio público; la fotografía de los haggis fue hecha por zoonabar y publicada originalmente en Flickr

miércoles, 5 de marzo de 2008

To beef or not to beef

Siguiendo con las anotaciones gastronómicas que pueblan este blog, hoy le toca el turno a la carne, en especial la de vacuno. Resulta que en este país casi nadie como ternera (veal), salvo en ocasiones especiales: sólo hay beef, o sea, carne de vaca pero ya curtida, entradita en años. Y la diferencia se nota, porque hoy mismo me acabo de comer un filete correoso como un neumático, con grave riesgo de mis empastes. Y no digamos si, como a Carmen, te gusta la carne muy hecha...

Flavio, un amigo de Carmen muy divertido que estuvo aquí cenando la otra noche, estaba indignado. "¿Pero qué país es este?", decía. "El otro día fui a una carnicería, pedí ternera, ¡y el carnicero ni siquiera me entendía! Yo le decía: ternera, ternera, ya sabes, vaca joven. Y él que no, que ellos casi nunca traían ternera, sólo por encargo para hoteles, y así. ¿Qué clase de país es este?".

Así que, la última vez que Flavio se vino de Italia, se trajo cinco kilos de filetes en la maleta. En la aduana de Stansted le pararon, y le hicieron abrir el equipaje. El diálogo debió ser algo parecido a esto:

El aduanero: ¿Pero adónde va, que tiene que llevarse su propia carne?

Flavio: A Irlanda.

El aduanero: Ah, claro, claro, vale, adelante.

Debate

El mejor comentario sobre el debate electoral del lunes lo acabo de leer en el blog la decadencia del ingenio: "El debate de ayer fue muy raro: salía Grissom resolviendo un asesinato en Las Vegas".

martes, 4 de marzo de 2008

I invented the mousepad!!!

Es normal que los grandes inventos y descubrimientos de la humanidad generen luchas violentas por adjudicarse su autoría: eso pasa con el teléfono, la radio... y la alfombrilla del ratón. Sí, sí, en serio, la autoría de la invención del ratón es materia de acalorados debates. O por lo menos eso le gustaría a su supuesto inventor, Armando M. Fernandez, que clama por las esquinas de internet exigiendo que se le conceda todo el mérito en tan fundamental avance.

Los hechos, tal y como pueden reconstruirse a través de las fuentes, son así: el primer ratón fue inventado por Douglas Engelbart en 1963, quien lo presentó en sociedad en 1968; aquel primer ratón se movía con ruedas sobre una especie de bandeja -o sea, sin almohadilla-, pero un año más tarde, en 1969, parece ser que uno de los colaboradores de Engelbart, Jack Kelley, inventó y bautizó el mousepad o alfombrilla para ratón. Por lo menos, eso es lo que afirman el propio Jack Kelley y el investigador Alex Pang. Lo que ocurre es que, durante más de diez años, los ratones siguieron siendo un producto caro y poco comercial, así que hasta finales de la década de los 70 no empezaron a extenderse, ya sin ruedas y con la bolita-rodamiento incluida. Y fue entonces cuando, en 1979, Xerox incluyó un mousepad (aunque no con ese nombre) diseñado por Armado M. Fernández en un disclosure journal, que no sé lo que es pero no es una patente, y comenzó a incluirlo junto con algunos de los primeros ordenadores manejados con ratón.

¿Y cómo he llegado yo a saber todas estas cosas tan útiles para la vida diaria? Pues precisamente porque un usuario (muy probablemente el tal Armando M. Fernández) ha ido por todo internet, incluidas al menos tres Wikipedias (la inglesa, la española y la italiana) insistiendo una y otra vez en que él es el único creador del mousepad, y que todo lo demás es un "plagerismo y conjetura falsa" (sic). En la Wikipedia inglesa su virulencia fue tanta -además de cambiar el artículo acusaba e insultaba a todo el que pillaba a su paso- que tuvieron que bloquearlo y proteger el artículo mousepad indefinidamente. Aquí puede verse el archivo de las discusiones al respecto: en determinado momento, alguno de los usuarios llegó incluso a hablar con Engelbart para comprobar versiones. En la Wikipedia española la cosa no ha llegado tan lejos, pero sí ha habido que revertirle varias veces, y en la italiana, para que no quedaran dudas, creó él mismo el artículo (puede saberse porque la IP que lo creó es la misma que, aquel mismo día, estaba acusando de "plagerismo" a la Wikipedia inglesa).

Así pues, cuando paséis vuestro ratón por encima de esa alfombrita acolchada con una foto de una playa y unas palmeras, o de Garfield, o del Señor de los Anillos, decid una oración por Armando M. Fernández y todos los inventores que, como él, han sido injustamente privados de la gloria que les correspondía.

lunes, 3 de marzo de 2008

Joining the party

domingo, 2 de marzo de 2008

Names (la Comédie Humaine)

Gonzalo vino en julio con una beca de prácticas para trabajar en el LRA (Language Resource Area), con idea de quedarse hasta sólo hasta Navidad; pero luego conoció a Virginia, que está aquí de Erasmus, y decidió quedarse. Después vino Pablo, que era amigo de Gonzalo, a buscar trabajo, y lo encontró en una fábrica de medicamentos, así que se quedará hasta junio. Pablo dice que es primo de Sara, la compañera de piso de Virginia, pero me parece que lo dicen de broma, de la misma forma que en St. Andrews decíamos que Ali era twin de Nerea, y yo de Ana.

Alfonso es asturiano, y está aquí montando una especie de "sucursal" de una empresa de informática, no sabe hasta cuándo se quedará, pero parece que por lo menos otro año. En cambio, Manu vino sólo para unos meses, hasta terminar su proyecto de teleco; se va este miércoles a Madrid, y de Madrid a Italia, porque tiene que defenderlo allí; si no encuentra nada mejor, dice que igual vuelve a Limerick para hacer un Máster. Algo parecido le pasa a Iván, que llegó hace cosa de un mes, y que sólo se queda en principio hasta abril, pero que si no encuentra nada en España puede que busque algo por aquí.

Ramiro, Felipe, José y Rubén son un caso especial: trabajan en FINSA, una empresa maderera con base en Galicia, que tiene una fábrica en Scariff, a varios kilómetros de aquí. Ramiro es el novio de Elena, la antigua lectura: Diego ha ocupado no sólo su puesto, sino también su antiga habitación en el piso que comparte con María, una griega. Él y Felipe se volvieron a España después de Navidad, bastante hartos de todo, y sobre todo de Irlanda.

Y además están Miguel, de Madrid y con perilla, que dice que en Donostia se bebe mucho txirrisklas (???); Secun, que se queda dormido en las fiestas; David, ex-Erasmus que se quedó a trabajar y a aprender inglés; Mónica, andaluza de prácticas de enseñanza en un colegio; Fernando, que es alumno de Carmen (mi flatmate) y le hace mucha gracia; Miriam y Yolanda, más conocidas como "las vecinas" porque viven en la misma urbanización que Diego y que Fernando; un grupo de cuatro leoneses que comparten piso cerca de un campo de golf; Radu, el rumano, Maurice, el irlandés, el grupo de italianos amigos de Carmen (Mauro, Flavio y su mujer, Giorgio, Agata, que conoció a su novio a través de Carmen, y a Carmen a través de mí...).

Todo un universo digno de una Comedia Humana, o de una novela de Galdós.

P.D.: ¿quién es la pobre, Fortunata o Jacinta?