
Esta noche hemos tenido una cena-celebración en casa de lo más peculiar, mezcla de
Burns Supper ("
cena de Burns", celebración típica escocesa), fiesta de cumpleaños y exaltación de la interculturalidad. Todo empezó cuando, hace unas dos semanas, Carmen fue de visita a
Escocia, y yo le pedí que me trajera un par de
haggis, que hacía años que no lo comía. Luego, medio en serio medio en broma le comenté a Carmen que podíamos hacer una "cena escocesa" e invitar a Kevin, su compañero de despacho, que es de
Dundee, no muy lejos de
St. Andrews, por cierto (de hecho, Kevin estaba estudiando en St. Andrews el mismo año que Nerea y yo estuvimos allí).
Bueno, pues entre bromas y veras la cosa empezó a organizarse: buscamos una fecha, Carmen invitó a Kevin, a un amigo irlandés y a varios amigos italianos (dos de ellos vivieron en Glasgow durante muchos años), y yo a Diego, del departamento. Y justo resultó que la única fecha disponible era hoy, y mañana es el cumpleaños de Diego, así que de paso le hemos hecho una tarta (bizcocho, más bien) de chocolate, con velitas y todo, le hemos cantado y le hemos firmado una tarjeta de felicitación.

No es que haya sido una noche de Burns completa: ha habido
haggis, eso sí, acompañado del tradicional puré de patata, y Kevin se ha prestado a recitar la "
Oda al haggis" de
Robert Burns, con acento escocés, como mandan los cánones. El resto ha sido bastante internacional: pasta y ensalada, básicamente, con el pastel de postre y café y pacharán para terminar. Pero nos hemos echado unas buenas risas, y hemos recordado con nostalgia a ese gran país que es Escocia.
Trivia: La versión "oficial" sobre el
haggis, como todos sabréis a estas alturas porque habréis entrado al enlace que he puesto más arriba, dice que es una especie de morcilla hecha con vísceras y sangre de cordero o cerdo, y avena. Pero existe otra versión más cruel, que dice que en realidad el
haggis es un animal salvaje propio de Escocia, y que cada año se organizan "cacerías masivas de haggis". Según esta teoría, el
haggis es un animal parecido a un avestruz, pero con tres patas de diferente longitud, para poder trepar por las montañas escocesas. Lo malo es que cuando están en terreno llano no pueden correr en línea recta, así que se dedican a andar en círculos: los machos en el sentido de las agujas del reloj, las hembras en el contrario. La razón por la que ningún turista extranjero ha visto un
haggis salvaje en su hábitat natural (aparte de porque son escasos a causa de las cacerías ya mencionadas) es porque sus piernas les sirven también para detectar el movimiento de otros animales, especialmente seres humanos, y sólo los escoceses, entrenados durante siglos, son capaces de acercárseles sin ahuyentarlos.
Imágenes: El diseño de la bandera de Escocia está en el dominio público; la fotografía de los haggis fue hecha por zoonabar y publicada originalmente en Flickr