viernes, 31 de julio de 2009

Why read?

Basado en hechos reales: si un amigo os dice que no le gusta leer, ¿cómo intentaríais convencerle de que lo haga? ¿Qué argumentos daríais a favor de una lectura para una persona adulta, que ha terminado sus estudios y que tiene otros intereses como el deporte o los ordenadores? ¿Qué beneficios aporta realmente la lectura, que no se consigan con otros entretenimientos o aficiones? Yo me lo he planteado seriamente, y no es tan fácil contestar como parece (tengo algunas respuestas, pero me gustaría oír las vuestras).

Y no vale recurrir a frases como "leer te adentra en mundos mágicos" o "la lectura hace nuestra vida más rica y más profunda", porque esas frases sólo convencen a los conversos; a un pragmático le parecerán -con cierta razón- frases vacías o tópicos manidos.

Así que la pregunta es esta: si tuvierais que convencer a una persona eminentemente práctica de los beneficios de la lectura, ¿qué argumentos le daríais?

miércoles, 29 de julio de 2009

Bullshit!

Veo en el blog Frkncngz un poster, eslogan o texto para camiseta con el que por fin puedo identificarme:


Traducido: "La gente dice que la vida es corta, que podría atropellarte un autobús en cualquier momento y que debes vivir cada día como si fuera el último. GILIPOLLECES. LA VIDA ES LARGA. Probablemente no te va a atropellar un autobús y vas a tener que vivir con las decisiones que tomes durante los próximos cincuenta años".

La verdad, ya estoy harto de carpe diem mal entendidos: hay que disfrutar de cada día, sí, pero pensando también que podemos vivir hasta los 90, y que a veces nos tocará hacer cosas que a corto plazo nos aburren o nos cansan, pero que a medio o largo plazo nos permitirán conseguir otras metas y alcanzar el paraíso de la autoayuda: la realización personal. Que no todo es oler las flores, cantar canciones "shalalala" o leer a Paulo Coelho. Carajo.

Series as novels

El otro día leí una opinión sobre Los Soprano que creo que tiene bastante razón, y que me pregunto cómo se aplica a otras series. Este crítico -no recuerdo dónde- decía que en realidad Los Soprano es como una novela, en que la división en episodios o capítulos es puramente accidental, y que por lo tanto era difícil hacer una lista de "los mejores capítulos de Los Soprano". Es decir, que las tramas de larga duración (creo que las llaman "horizontales", aunque no estoy seguro) importan mucho más que las de corta duración (¿"verticales"?) que duran solo un capítulo, y salvo excepciones notables, hay pocos capítulos que sean inmediatamente reconocibles como narrativamente independientes.

Esto no pasa por supuesto con otras series como House o CSI (que más o menos entran en lo que se llaman procedurals), en las que lo fundamental es la historia de cada capítulo, aunque existan tramas largas que ayuden a mantener la atención del espectador. En cualquier caso, casi todas las series modernas combinan los dos elementos: Friends, por ejemplo, era buenísima en la mezcla de historias extensas (la relación de Ross y Rachel, por ejemplo) e historias mono-capítulo.

Esto también tiene que ver con nuestra forma de ver las series: si somos espectadores formalitos, esperaremos pacientemente cada semana, pegados al sillón, para ver el ultimísimo episodio de nuestra serie favorita; si somos unos malditos piratas sin alma, es posible que esperemos a poder descargarnos la temporada -o la serie- completa, y la veamos toda seguida, o en varios atracones a lo largo de uno o varios meses. En el primer caso podremos valorar mejor la calidad de cada capítulo en concreto, aunque es posible que se nos escape algo la visión de conjunto (para eso habría que volver a ver la serie, como verdaderos freaks); en el segundo caso veremos más la serie como "película de 12/200 horas de duración", pero en cambio no veremos tanto la singularidad de cada capítulo.

En todo caso, esto tampoco es nada completamente nuevo: muchas de las novelas que hoy estudiamos como tales, y que leemos de un tirón durante las calurosas tardes del verano o las frías veladas del invierno (Dickens, Balzac, Galdós...) fueron en su momento publicadas en forma de folletín, y sus lectores esperaban cada capítulo con la misma ansiedad con la que nosotros esperamos el siguiente episodio de Lost, 24... o Los Soprano.

martes, 28 de julio de 2009

Ode to posmodern odes

¡Oh, odas posmodernas,
que sois odas
y al mismo tiempo sois posmodernas,
yo os saludo!

Con ese humor tan vuestro,
oh, odas,
jajaja
hacéis que nos nazca una sonrisilla
tontorrona
como de padre orgulloso
(por lo menos a mí, que soy vuestro padre,
no sé a otros).

Y con vuestros temas ridículos,
oh, odas,
conseguís que nos demos cuenta
de lo absurdas que son nuestras vidas,
de lo estúpidos que somos
y del tiempo que perdemos leyendo
-y escribiendo-
gilipolleces en un blog.

¡Oh, odas posmodernas,
gracias por insultar nuestra inteligencia!

lunes, 27 de julio de 2009

Alice

Faltan ocho meses...


sábado, 25 de julio de 2009

Donnie Darko vs. Lost Highway

El otro día vi Donnie Darko, una película de la que me habían dicho que era "rara de narices". Y desde luego que lo es: trata de un adolescente con problemas mentales, en un estrafalario pueblo de la América profunda, al que un conejo de peluche tamaño XL le dice que se va a acabar el mundo en un mes si él no lo remedia. Esa misma noche, el motor desprendido de un avión cae sobre su casa, y a partir de entonces, confusión narrativa, una sencilla historia de amor y un retrato de algunos de los tópicos y conflictos de los Estados Unidos contemporáneos.

Una buena película, distinta, sorprendente, pero pensaba yo que para películas raras y que juegan a situar a los mismos personajes en varios planos temporales y narrativos, me quedo con Carretera perdida, de David Lynch, una de mis películas favoritas. Es difícil resumir el argumento de Carretera perdida, porque es David Lynch en estado puro: lo fundamental son los juegos sobre identidades confusas, paradojas temporales, un suspense que nace de la música, del ambiente y de las interpretaciones. Una obra de arte siempre que no se espere una película convencional.

La razón fundamental de que me guste más Carretera perdida que Donnie Darko es que el director de la segunda se ha esforzado por dar una explicación coherente (en las explicaciones en DVD, en entrevistas, etc.) a la confusión narrativa a la que se enfrenta el espectador, de manera que todo encaje; en la de David Lynch, en cambio, es imposible explicar racionalmente lo que sucede: hay cosas que encajan... pero no encajan; lo que parece tener sentido un momento, no lo tiene al siguiente; se utilizan códigos visuales y narrativos reconocibles (el gangster mafioso, la esposa infiel...) pero se distorsionan hasta convertirlos en seres extraños y misteriosos...

Entiendo que a mucha gente recursos narrativos y visuales como los de Carretera perdida les saquen de quicio, porque les gusta que la ficción mantenga el pacto firmado con el receptor: que no le engañe, que le dé las claves (o al menos, las pistas suficientes) para construir una historia coherente; que lo que empieza, acabe, y de una manera reconocible, además. Pero es que a mí me gusta más casi lo contrario: que se insinúe, se confunda y se dejen cabos sueltos (siempre que sea por voluntad y no por impericia).

Por eso un final como el de Los Soprano -la familia cena en un bar, un hombre sospechoso ha entrado al baño poco antes, fundido en negro, nunca sabremos qué ha pasado- me parece genial, y me da miedo en cambio que los guionistas de Lost se esfuercen demasiado para dar respuesta a todos los interrogantes, para atar todos los cabos, y en el camino conviertan lo poético en banal. Veremos.

jueves, 23 de julio de 2009

Talking about my generation

Esta es la verdadera banda sonora de nuestra generación: un sonido que ni nuestros abuelos ni nuestros hijos sabrán reconocer:



(Inspirado por esta lista)