martes, 30 de junio de 2009

Are eBooks really that expensive?

La crítica más habitual que se hace a los eBooks (o a los e-readers, por hablar con más propiedad), es que son caros. Y de hecho lo son, no cabe negarlo. Un Kindle 2 cuesta en Amazon $359; un Kindle DX, $489.00; un Iliad está en 499€, y un Sony Reader Digital Book, $299.99 o $349 (según la versión que queramos comprar). Desde luego, es mucho dinero, toda una inversión que hay que pensarse (aunque no es mucho más de lo que cuestan las videoconsolas de última generación, y no por eso la gente deja de comprárselas).

Pero mirémoslo de otra manera: al precio que está el metro cuadrado en nuestras ciudades, ¿cuánto cuesta almacenar una biblioteca mediana? Y en caso de que haya una mudanza, ¿cuánto cuesta empaquetar y transportar un buen montón de libros, con lo que pesan? Yo puedo dar los datos de mi reciente mini-mudanza de Limerick a Bilbao: enviar cinco cajas y una mochila llenas de libros me ha salido, aproximadamente, 300€. Con ese dinero podría haberme comprado un lector de eBooks y haberme ahorrado la molestia...

Farewell to Ireland

lunes, 29 de junio de 2009

Hook

Se dice que el Capitán Garfio perdió su mano en un combate con Peter Pan, y que éste se la dio a un cocodrilo, que desde entonces sólo quiere volver a probar el sabor de la carne de Garfio. Se dice que el cocodrilo también se tragó un reloj, lo que permite al Capitán saber cuándo está cerca, por lo que el tic-tac del cocodrilo se ha convertido en su peor pesadilla.

Pero la secuencia de los hechos y también las causalidades de la historia están equivocadas. Lo cierto es que Garfio, aburrido de su inmortalidad (porque el tiempo no existe en Nunca Jamás) puso a propósito el reloj en la boca del cocodrilo; que fue entonces cuando perdió la mano, quizás también a propósito; y que desde entonces Garfio más que temer ansía escuchar ese sonido, ese tic-tac hueco y profundo que le recuerda que es mortal, que su vida tiene un plazo como la de todos los hombres, y que sea lo que sea lo que haya al otro lado no puede ser tan malo como pelear contra niños, sirenas y hadas en una isla en la que no hay amor, ni destino ni ausencia.

Porque el cocodrilo es la migala de Garfio.

domingo, 28 de junio de 2009

Whiskey in the jar






sábado, 27 de junio de 2009

Black(ish) humor


Humor negro... bueno... casi negro...

viernes, 26 de junio de 2009

The perfect pint

Con una mano firme, sin violencia pero sin duda, coges el vaso de pinta, y delicadamente, como una cara que se inclina para besar, lo pones bajo el grifo de Guinness en un ángulo de 45º. Con la otra mano, decididamente pero sin tensión tiras del émbolo, y un chorro denso y constante comienza a resbalar por el cristal, acariciándolo, rebotando contra sus márgenes, creando remolinos y figuras en el fondo. Poco a poco, como una marea, ves el vaso llenándose de un líquido espeso, que baila bajo tus dedos. El nivel sube -todavía casi no hay espuma, no debería haberla, que no te tiemble el pulso ahora- hasta amenazar con derramarse y entonces, un momento antes, debes retirar la otra mano de la manivela y cortar el chorro.

Déjala reposar. Pósala sobre la barra y espera. Puedes entretenerte observando las oleadas de espuma, que parecen bajar en vez de subir hacia la superficie, acariciando las caderas de la pinta, una y otra vez, hundiéndose hacia el fondo. Déjala reposar. No tengas prisa. Disfruta de esa tensión -tú, el cliente, la cerveza- de la impaciencia y la incertidumbre. Poco a poco, el color del líquido se transforma, se oscurece, gana profundidad, comienza a parecer madera, al café, al chocolate. En la superficie se empieza a formar una capa, no muy ancha, de color blanco puro, como de nata montada, ligera y espumosa.

Ahora, mátala suavemente. Vuelve a coger el vaso, vuelve a ponerlo bajo el grifo, y empuja la manija, pero no hasta el final, como antes, sino sólo unos milímetros, lo justo para que un hilillo de cerveza penetre en la superficie de la pinta y vaya llenando lo poco que queda hasta el final. Verás alborotarse el cuerpo de la cerveza, como si le estuvieras haciendo cosquillas. Verás resucitar el baile de burbujas, las capas de colores que se mezclan, caen, suben, saltan. Verás crecer levemente el grosor de la espuma -no demasiado, o tendrás que tirar algo y volver a llenar. Cuando el líquido alcance el límite superior, e incluso un poco más allá (puedes jugar, si tienes experiencia, con ese riesgo, esa frontera, ese abismo de derramar o no derramar) cierra el grifo, y deja que el último sello de la cerveza sea un agujero limpio y redondo en la espuma, que poco a poco se va cerrando, como una herida que se transforma en cicatriz parda sobre fondo blanco.

No hagas dibujitos (un trébol, un arpa) con el chorrito. Eso son tonterías para turistas.

Classic Faemino y Cansado

Un gran clásico de Faemino y Cansado: el Arzobispo de Españaaaaaaaaaa...