domingo, 30 de diciembre de 2007

5 Giftable books

Ahora que estamos en medio de Navidad, Noche Vieja, Reyes, es decir, el Olentzero, el Niño Jesús, Papá Noel, los Reyes... he pensado que podría estar bien hacer una lista con 5"libros regalables", para dar ideas si alguno quiere quedar bien estas fiestas. ¿Qué es un "libro regalable"? (el término creo que es de Leyre). Es un libro, normalmente novela, habitualmente no muy largo -de 100 a 200 páginas-, bien escrito, con una buena historia y que es fácil de leer, de forma que gustará a casi cualquier lector. Bueno, pues esta es mi lista de 5 libros regalables:

Mario Benedetti: La Tregua.
Todo un clásico: en el colegio y en la universidad, este libro fue como un fenómeno generacional: se regalaba en los cumpleaños, se leía, se compartía, se subrayaba... Es una novela, escrita en forma de diario, que cuenta la vida de un oficinista que se enamora de una compañera de trabajo unos meses antes de jubilarse. En la edición de Alianza -en la que aparece una cara cortada en tiras verticales, y que ahora acaban de reeditar- cometen el pecado de contar el final en la contraportada, así que por si acaso no la leáis...

Alessandro Baricco: Seda
No sé cuántas ediciones irán ya de esta novela: ¿50? ¿100? Lo cierto es que su autor acertó con las teclas adecuadas y no ha vuelto a escribir nada tan bueno desde entonces, aunque Océano Mar se le acerca. Seda cuenta, con un estilo muy poético y muy ligero, la historia de un comerciante de seda (de ahí el título, claro) que decide viajar directamente a Japón a comprar mercancías, y allí se enamora de una misteriosa mujer. Es un libro corto, muy corto, se lee en una tarde, pero deja muy buen sabor de boca.

Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira
Es posible que el título os suene, porque hicieron una película con Marcello Mastroiani en el papel protagonista. Cuenta la historia de un aburrido y aburguesado periodista portugués durante la dictadura de Salazar, cuya vida cambia por completo cuando contrata como ayudante a un joven inquieto y emprendedor, además de comunista, como ayudante. Las palabras del título, "sostiene Pereira", son como un estribillo que se repite a lo largo de la novela, como si se tratara de una entrevista.

John Fante: La hermandad de la uva
En realidad, casi cualquier libro de Fante es bastante regalable, aunque a lectores muy puritanos quizás les escandalice un poco su lenguaje deslenguado; a los demás seguramente les guste su oscuro sentido del humor y su galería de perdedores en algún lugar de los Estados Unidos. Más dura, pero también más profunda, es Pregúntale al polvo, del mismo autor.

Gabriel García Márquez: El coronel no tiene quien le escriba
Vale, no es una obra maestra como Crónica de una muerte anunciada o Cien años de soledad, pero todo lo que escribe García Márquez es bueno... excepto El otoño del patriarca. En este caso, esta novela corta cuenta la historia de un coronel retirado que no tiene más ocupación que esperar al correo y cuidar de su gallo de pelea. Y cuando parece que las cosas no pueden ir peor, van peor.

Esos son los que se me ocurren en este momento. En las puertas se han quedado El Guardián entre el centeno (especialmente para adolescentes a los que les guste leer... si es que queda alguno), El curioso incidente del perro a medianoche (más ligero, muy divertido), Intimidad de Kureishi (bastante más denso y algo depresivo), La jugadora de Go de Shan Sa (la historia de amor entre un soldado japonés y una mujer china) o El rumor del oleaje de Mishima (una especie de Romeo y Julieta a la japonesa). Y para los que leen en euskera, 110. Streeteko geltokia.

Se aceptan sugerencias de "libros regalables" en los comentarios.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Don't mention the war!

Ayer, durante una cena en casa de Txus y Mari Tere -que por cierto cenamos como condes, o duques, o príncipes, o algo-, alguien mencionó La vida de Brian, y eso nos llevó a hablar de los Monty Python, y de ahí a John Cleese, y a Fawlty Towers. Esta última es una serie británica de televisión, de sólo 12 episodios repartidos en dos temporadas, emitida por primera vez en 1974 y 1979, y que no sé si alguna vez se ha visto en España, con un tipo de humor muy parecido al de las películas de los Monty Python; a pesar de ser tan corta, está considerada una de las mejores series de televisión de la historia.

A esta serie pertenece el capítulo titulado "The germans", de donde viene la frase "¡No menciones la guerra!", que yo oí por primera vez como parte de un chiste, sin saber que venía de aquí. En fin, en honor a Marina y Dyfed (pronunciado aprox./daved/), aquí os dejo el clip de ese capítulo, en el que Basil (John Cleese) no para de insistir en que nadie mencione la guerra, para no ofender a sus huéspedes alemanes, pero claro, él mismo no deja de mencionarla.

Lo siento, pero no he encontrado el vídeo en español, ni con subtítulos. A cambio, aquí tenéis una transcripción parcial del diálogo (en inglés). Que lo disfrutéis.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sysops at work

Una nueva entrada sobre la Wikipedia, esta vez para demostrar que, es verdad, a veces se cuelan cagadas, pero también que cuando eso pasa es raro que al final no se descubran y alguien las remedie.

El problema se produjo en el artículo sobre Julióbriga, una ciudad romana de Cantabria. Un usuario, Angelito 86, se dedicó a mejorar y ampliar el artículo, y tanto lo amplió y mejoró que en agosto llegó a ser Artículo Destacado (es decir, bien escrito, completo, extenso, bien referenciado, bien ilustrado...) e incluso apareció en la Portada de la Wikipedia como Artículo Destacado de la semana, el 8 de noviembre de 2007.

Lo malo del tema es que un mes más tarde otro usuario, de nombre "Licoius", dejó este mensaje en la página de discusión del artículo -hoy borrado- y en la de varios usuarios, denunciando que el artículo en cuestión era un plagio de esta página y de esta otra (el segundo enlace no funciona ahora mismo, pero cuelga de esta otra página). No me he puesto a comparar los textos, pero parece que el plagio era evidente.

Ante esa denuncia, como puede verse en el registro de la página, hay varias reacciones sucesivas: "Drini" borra la página por primera vez por plagio, pero "Muro de Aguas" lo recupera, por creer que se trata de un error; poco después "Góngora" lo borra de nuevo, pero se arrepiente y lo vuelve a restaurar porque, al tratarse de un AD, le da miedo equivocarse; lo consulta con "Petronas", quien pone el artículo en cuarentena -es decir, lo oculta de forma preventiva-, le deja un mensaje a su autor (Angelito 86) y, al no obtener respuesta, borra el artículo por plagio. Lo que me extraña es que no bloquease (o sea, expulsase) a Angelito de por vida, por caradura.

Este caso es especialmente llamativo por dos cosas: porque el artículo fue dado por bueno durante mucho tiempo (casi cuatro meses) y llegó a ser Artículo Destacado; y porque fue necesaria una denuncia del "plagiado" para que los mecanismos de protección de Wikipedia se pusieran a funcionar -lo normal es que los plagios sean mucho más cutres y se reconozcan al momento-. Lo cual demuestra, por una parte, que es posible encontrar chapuzas en Wikipedia, pero también, creo yo, que es difícil que estas chapuzas sobrevivan.

Por cierto, tras el borrado del artículo alguien se animó a volverlo a empezar desde cero, aunque todavía sólo es un esbozo, es decir, un miniartículo en espera de ser ampliado.

martes, 25 de diciembre de 2007

White Christmas?





¿Verdad que éstas no son estampas muy navideñas que digamos? Pues es lo que se veía desde mi balcón ayer por la tarde. Cielos azules, ni una nube, temperaturas agradables... ¿Se lo deberemos al calentamiento global, o será casualidad?

Sea como sea, aprovecho para desear a todo el que pase por este blog unas felices fiestas, un buen principio de 2008 y todo lo demás que se suele desear por estas fechas: paz, felicidad, armonía, buen rollo, salud, dinero, amor, un buen trabajo, un buen sueldo, un piso sin hipoteca...

lunes, 24 de diciembre de 2007

Whose is bigger?

Las relaciones entre Bilbao y Donostia-San Sebastián, como entre todas las ciudades cercanas y rivales, supongo, se parecen a esas discusiones infantiles de "pues yo soy más alto", "no, yo más", "yo más", "pues tú hueles mal", o como esas ya no tan infantiles de "pero yo la tengo más larga". En un nuevo capítulo de esta discusión, como reportero intrépido e invitado por Nerea y su familia, el pasado viernes me fui a Donosti para la feria de Santo Tomás.

Para los que sean de fuera, hay que aclarar que el día de Santo Tomás -21 de diciembre- se celebra en Bilbao y en Donosti (y probablemente en más sitios) una feria tradicional de verduras, ganado y demás productos de caserío, que últimamente se ha convertido en un gran botellón con la sidra y la txistorra como elementos principales.

Según los de Donosti, cómo no, su feria es mejor que la de Bilbao. Yo, personalmente, la única diferencia que vi es que allí la gente se viste más de cashero -o sea, de aldeano-, mientras que en Bilbao la mayoría salimos vestidos "de calle", o sea, normal. Aparte de eso, la misma cantidad de botellas vacías, el mismo olor a chorizo y a sidra, las mismas aglomeraciones, las mismas borracheras de 10 de la mañana a 10 de la noche (y más allá, como diría Buzz Lightyear)...

Aquí van unas cuantas fotos del evento en cuestión: Mi Nerea vestida de cashera "a la moderna", con el "marco incomparable" de La Concha al fondo:



Unas cuantas personas comiendo talo con txistorra:



Y los animales, que siguen teniendo su protagonismo: una cerda de 386 kg. (en Bilbao suele ser un cerdo, de nombre "Tiberio"):



Y unos burros que, como se puede ver en la fotografía, cagaron lo suyo durante el día:



En fin, lo que viene siendo una feria agroganadera. Pero eso sí, la de Bilbao es más grande.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

I'm a sociopath...

En el viaje de vuelta de Limerick a Bilbao hice un interesante descubrimiento sobre mí mismo: soy algo sociópata. No en todas las circunstancias, ni en todos los momentos, ni todos los días, pero sí cuando viajo: prefiero estar solo a tener que tratar con otras personas, sobre todo si esas personas son apenas conocidos, y más todavía si tenía planeado leer durante ese viaje.

Para empezar, desde Limerick a Londres viajé con Giorgio, un italiano muy majo, amigo de Carmen, mi flatmate, con el que compartí un taxi al aeropuerto porque cogía mi mismo vuelo para luego conectar con otro a Milán. El hombre era perfectamente agradable, con mucho mundo, con una conversación interesante, y estuvimos hablando de Limerick, de Escocia, de viajes, de la situación de las universidades... Y yo durante este tiempo sólo pensaba en Next, de Michael Crichton, que estaba ahí, sin abrir, esperándome.

Cuando llegamos a Stansted, yo hice el check-in, Giorgio y yo comimos juntos -es un decir: un panini y un latte mediano en el Costa- y luego me fui para la zona de embarque, porque solo tenía dos horas para hacer la conexión. Y cuando ya estaba llegando a la puerta del avión, salivando ante la idea de ponerme por fin a leer, me encontré con un antiguo amigo de la infancia, al que hacía años que no veía. Y claro, estuvimos poniéndonos al día, "dónde estás, qué haces, qué tal tu familia"... y hablamos de Irlanda, y de Escocia, y de viajes, y de Londres, y de literatura, y de Alemania, y de la situación de las universidades... Una vez más, una conversación interesante, amable, cosmopolita, entretenida, absolutamente nada que objetar. Pero tengo que reconocer que me sentí aliviado cuando, al cabo de un rato de estar ojeando nuestras revistas de Easyjet, mi antiguo amigo de la infancia se quedó dormido, y yo pude, ¡por fin!, empezar la novela de Crichton, que encima, para más coña, ni siquiera me está gustando mucho.

En fin, ¿es grave cuando se empieza a preferir las personas de papel a las de carne y hueso? Menos mal que esto sólo me pasa en los aviones...

lunes, 17 de diciembre de 2007

That would do...

Se acabó el semestre: esta tarde he entregado las notas, he dejado los exámenes corregidos en el cajón, he ordenado la mesa, he tirado a reciclar todas las fotocopias apiladas en la balda, me he despedido de los compañeros del departamento, he apagado el ordenador y ya no lo volveré a encender hasta el día 18 de enero, es decir, hasta dentro de un mes exacto.

Mañana vuelo a Londres y de Londres a Bilbao, así que mañana por la noche me tenéis por allí, dispuesto a comerme el mundo, y todo el jamón ibérico que haga falta. Espero que en este mes nos veamos todos, y los que no nos veamos que por lo menos hablemos para desearnos Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo, Feliz Hanuka, etc.