sábado, 12 de septiembre de 2009

Where were you...

Cuando se conmemoran acontecimientos históricos tan descomunales y trágicos como el 11-S o el 11-M, siempre surge la pregunta: ¿dónde estabas tú cuando te enteraste? Yo recuerdo perfectamente dónde estaba en los dos casos.

El 11-S, era mi primera semana en St. Andrews, Escocia: había llegado, si no me equivoco, el día 9, aunque mi contrato no empezaba hasta el 15 y ni siquiera tenía casa, así que estaba durmiento en el albergue, en Market Street. Esa noche Carmen, mi jefa en el departamento de español, que me acogió y me ayudó a instalarme los primeros días, me había invitado a cenar a su casa con su marido y sus sobrinos pequeños, que estaban de visita. Cuando ya habíamos terminado de cenar, y estábamos recogiendo la mesa, creo, Carmen entró en el salón y, quitándole importancia al asunto para no preocupar a sus sobrinos, nos dijo: "ha habido un atentado gordísimo en Nueva York. Se han cargado el World Trade Center". Lo primero que pensé es que se tenía que haber equivocado al decirlo: era imposible que se hubieran cargado las Torres Gemelas. Tenía que ser otra cosa. Pero no. Seguimos un rato más hablando -el marido de Carmen, creo, estaba escuchando la radio en otra habitación-, y luego me llevaron al hostal. En cuanto llegué me fui a la sala de la televisión, que estaba llena de gente en un silencio sepulcral, y vi por primera vez las imágenes del atentado.

La mañana del 11-M estaba en la cama, esperando una llamada de Txus. Habíamos quedado para ir al gimnasio, pero era relativamente frecuente que uno de los dos llamara al otro para cancelar, por pura pereza o por que hubiera surgido algún imprevisto. Esa mañana no me apetecía ir al gimnasio, pero tampoco quería llamar yo para cancelar, sólo por vagancia. Sonó el teléfono, era Txus, me alegré. Entonces me dijo que tenía que cancelar lo del gimnasio, porque había habido un atentado de ETA en Madrid, y parecía gravísimo, así que tenía que irse al periódico inmediatamente. Ya despierto, puse la radio -no la apagué prácticamente en los siguientes tres días-, y me quedé en la cama oyendo cómo el número de bombas y víctimas aumentaba a medida que pasaban las horas.

Anecdóticamente, es probable que también perdure el recuerdo de dónde estaba cuando me enteré de que había muerto Michael Jackson, pero no por Michael Jackson en sí, sino porque coincidió que esa noche era la última noche de mi amigo Diego en Limerick, y estábamos en su casa, terminando de recoger todo y haciendo tiempo hasta la una de la madrugada (¿o eran las dos?), cuando cogía el autobús hacia Dublín. Teníamos puesta la televisión, Sky News, y allí fuimos viendo en directo las primeras noticias y las actualizaciónes posteriores.

En cambio, no recuerdo dónde estaba cuando me enteré de que se había muerto Lady Di. Ni Carmina Ordóñez...

Y vosotros, ¿dónde estabais...?

jueves, 10 de septiembre de 2009

Lost Boys

Los niños perdidos recorren la isla en busca de jabalíes.

-No deberíamos adentrarnos tanto en el bosque: podríamos encontrarnos con los piratas -dice Piggy.
-Cállate, Piggy -le contesta Peter Pan.
-Auuuuuuuuuuuu -aúllan los demás.

Y los niños perdidos siguen adentrándose en la jungla, sus caras pintadas con los trazos sangrientos del guerrero, y la cabeza de su última captura lo mira todo desde lo alto de una estaca.

martes, 8 de septiembre de 2009

Vanity Cards (censored)

Es paradójico y triste que, ahora que las dictaduras han desaparecido de Europa, y prácticamente también de América, el debate sobre la (auto)censura siga siquiera existiendo, cuando "censura" y "democracia" parecería que son términos que se excluyen mutuamente. Claro que, en este caso, se trata generalmente de la censura de lo políticamente correcto, y la realizan frecuentemente los directivos y los distribuidores de los contenidos más que los poderes públicos. Casos famosos: La joya de Medina -el libro sobre la amante de Mahoma que nunca se publicó-, la polémica por la retirada de Tintín en el Congo de algunas bibliotecas públicas de Estados Unidos, o la eliminación de palabras malsonantes en películas, series, canciones y películas.

Hace poco, por casualidad, me he encontrado con otro ejemplo anecdótico pero revelador. Resulta que Chuck Lorre, productor de, entre otras, The Big Bang Theory o Dos hombres y medio, tiene la costumbre de introducir, al final de cada capítulo de estas series, unos pantallazos (que sólo puede verse durante unos segundos, así que para leerlos hay que congelar la imagen, o acudir a su página web) que denomina Vanity Cards, en los que habla de lo que le viene en gana: de su vida, su trabajo, el mundo...

Bueno, pues seis de esas "tarjetas vanidosas" han sido censuradas por la cadena CBS (la 171, 178, 198, 217, 236 y 251) por considerarlas insultantes, de mal gusto, o por atacar a la propia cadena. Las más divertidas son la 251 y la 198, que contaban cómo los productores habían censurado también una escena de la serie: en el primer caso, por hacer un chiste sobre los hábitos alimenticios de los coreanos ("si quieres librarte de su gato, úntalo con salsa de soja y déjalo en Koreatown"), y en el segundo por insinuar (sic) que los sacerdotes católicos pueden cometer abusos sexuales contra niños. Las objeciones de los productores de la cadena (que amenazaron con cortar toda la escena si no se modificaba el guión) desaparecieron cuando se pasó de "Padre Horrigan" a "capellán Horrigan", que al parecer, como no se refiere ya únicamente a los católicos sino a cualquier confesión cristiana, no puede ofender a nadie.

Esto me recuerda lamentablemente la ley de blasfemia recientemente redactada en Irlanda -por lo que yo sé, todavía no ha sido ratificada definitivamente-, que dice que comete un delito quien emita o publique "material gravemente abusivo en relación con temas considerados sagrados por cualquier religión, provocando indignación entre un número sustancial de los seguidores de dicha religión". De manera que la causa del delito es que los creyentes se indignen. El truco es indignarse, protestar y quemar librerías: entonces te tomarán en serio y harán leyes a medida para proteger tu sensibilidad.

Termino con un chiste que cuenta el propio Chuck Lorre (Vanity Card 171, censurada), en respuesta a las muchas cartas de protesta que recibe a causa de los contenidos "indignantes" de sus series:

Un cazador va al bosque a cazar. Cuando está en medio de la espesura, nota que alguien le da un toque en el hombro, y cuando se da la vuelta se encuentra con un oso enorme, que se le tira encima y lo sodomiza brutalmente. Dolido y dolorido, el cazador vuelve a su casa y promete vengarse. Así que la próxima vez se arma con su mejor escopeta, y vuelve a introducirse en el bosque. Pero una vez más el oso lo sorprende, le quita el arma y abusa de él lujuriosamente. A la semana siguiente va al bosque con una ametralladora, pero todo es inútil: el oso lo encuentra, lo desarma y se lo folla. Humillado y clamando venganza, el cazador vuela a un país del Tercer Mundo y se hace con una cabeza nuclear individual con seguimiento térmico, y vuelve a meterse en el bosque, confiado en derrotar al oso esta vez. Pero todo es inútil: el oso lo atrapa, lo desarma y lo viola una vez más. Antes de irse, el oso se gira hacia el hombre y le dice: "En realidad, tú aquí no vienes a cazar, ¿no?"

domingo, 6 de septiembre de 2009

Ice-cream Avenue

En algún lugar de Nueva York hay una pequeña calle, estrecha y mal señalada, alejada de cualquier entrada del metro, a la que los neoyorquinos llaman Ice-cream Avenue, aunque ese no es su nombre oficial. Allí pueden encontrarse todos los posibles tipos de helado y derivados de helados que existen sobre la faz de la tierra: clásicos, vanguardistas, industriales, caseros, de marca, italianos, chinos, estadounidenses, en cucurucho, en tarrina, entre galletas, bombones helados, granizados, batidos, sorbetes, cafés frappés, zumos con hielo... Allí van las madres con sus niños, las niñeras latinas con los niños de otros, los abuelos con sus nietos y las parejas cogidas de la mano a pasear, compartir un cono de helado y hacerse carantoñas.

Los neoyorquinos tienen a gala el no compartir con los extraños la ubicación exacta de Ice-cream Avenue, que por lo tanto no aparece en ningún mapa ni ninguna guía, y quien revele su paradero corre peligro de ser expulsado de Nueva York de manera inmediata y definitiva. Para un extranjero, la única manera de llegar es encontrarla por casualidad, con asombro y sorpresa, y aprovechar esos momentos que el destino le ha concedido.

Yo estuve una vez allí, pero ya no recuerdo...

viernes, 4 de septiembre de 2009

Towards a tipology of comic characters in sitcoms

Apuntes para una tipología de los personajes de las sitcoms o "comedias de situación" (para los fans del lenguaje inclusivo, aclaro que todas las categorías se refieren tanto a hombres como a mujeres, pero me niego por principio a poner "el/la tonto/a"):

  1. El tonto: casi todas las series tienen uno, porque es un recurso humorístico muy socorrido y universal. Suelen ser físicamente atractivos, completando así el tópico del "guapo pero tonto". Ejemplos típicos: Joey, de Friends; Kelso, de That 70's Show; Woody, de Cheers...
  2. El pijo/snob: en realidad, casi son dos categorías diferentes que sólo tiene en común el tener mucho dinero. El pijo suele ser malcriado, materialista e ignorante; el snob es clasista, cultureta y elitista. Rachel es el paradigma del primer tipo; Frasier y Niles, del segundo.
  3. El casanova: el éxito en el terreno romántico es un recurso humorístico casi tan habitual como el fracaso absoluto en el terreno romántico. Ejemplos: Joey, Charlie en Dos hombres y medio o Blanche en Las chicas de oro.
  4. El nerd: todos los personajes de The Big Bang Theory y The IT Crowd entran en esta categoría. Los nerds se caracterizan por ser expertos en su campo (normalmente ciencias, tecnología, ordenadores) pero carecer casi completamente de habilidades sociales o referencias culturales normales. Que les guste Star Trek, El Señor de los Anillos o La Guerra de las Galaxias es opcional.
  5. El control freak: Obsesionados con el control y la limpieza hasta límites enfermizos, suelen ser el objetivo de las burlas y bromas del resto de personajes. Hay muchísimos ejemplos, aunque el más característico es Mónica, de Friends.
  6. El hippy/alternativo/raro: Con decir Phoebe, está todo dicho. Son personajes al margen de las normas sociales establecidas, que se construyen su propio mundo y viven en él, al margen de las normas que nos gobiernan al resto de los humanos. Hyde, de That 70's Show es un modelo antisistema, y Sheldon, de The Big Bang Theory, es el modelo robot.
  7. El loser: Sí, muchos de los personajes anteriores son perdedores (por ejemplo, los nerds), pero también se puede ser un loser (alguien a quien todo lo sale mal, a veces por su culpa y a veces por mala suerte) sin ser un nerd. Por ejemplo, Robert, el hermano de Raymond en Everybody Loves Raymond, es un policía de Nueva York sin amigos y con una lamentable vida amorosa.
  8. El gracioso: Me refiero a los personajes que son graciosos incluso dentro del mundo de ficción, es decir, que también son graciosos para el resto de personajes, como Chandler o Raymond. Como varios protagonistas de sitcoms venían de la stand-up comedy, algunas series como El show de Bill Cosby o Seinfeld incluyen monólogos más o menos camuflados dentro del guión.
  9. El viejo gruñón/verde: Sean hombres o mujeres, los ancianos en las series cómicas prácticamente sólo pueden ser de dos tipos: o gruñones como Frank -el padre de Raymond- o Martin -el padre de Frasier-, o viejos verdes -ahora no se me ocurre ningún ejemplo, aunque sé que los hay...
  10. El extranjero: Sí, el extranjero en tierra extraña, que no conoce bien la lengua o las costumbres, es un clásico del humor de todos los tiempos. Recordemos la mítica Primos lejanos, protagonizada por Balki Bartokomous, o los personajes de Fez en That 70s Show o Rajesh en The Big Bang Theory.
  11. El homosexual: Sí, los gays (reconocidos o no) siguen siendo un recurso cómico, y una fuente casi inagotable de malentendidos y dobles sentidos. Hay personajes protagonistas homosexuales (Ellen en Ellen, que salió del armario casi al mismo tiempo en la vida real y en la serie; Will y Jack en Will & Grace...), y personajes secundarios homosexuales (Carol y Susan en Friends, probablemente Gill Chesterton en Friends...).
  12. El normal: Los personajes normales, es decir, que no tienen ninguna característica cómica especialmente reseñable, sirven de contraste para crear situaciones cómicas con el resto de personajes. Por ejemplo, Penny en The Big Bang Theory, no es especialmente tonta ni especialmente pija -más bien todo lo contrario-, pero su función en la serie, además de ser la "tía buena", es servir de contrapunto con el grupo de nerds que la rodean. También Debra en Raymond es un personaje bastante normal, con el que podemos identificarnos.
Por supuesto, muchos personajes combinan características de varios grupos: Ross, por ejemplo, es un nerd y un loser al comienzo de Friends; Joey es a la vez tonto y casanova; Chandler es un gracioso y un loser; Niles es un snob y un control freak (de la limpieza sobre todo), Sheldon -en The Big Bang Theory- es un nerd y un raro...

Es posible que me haya dejado categorías, claro, pero pienso en los personajes centrales de sitcoms que sigo o he seguido, y todos encajan más o menos en estas doce categorías. ¿Me dejo algo, o se os ocurre algún personaje que no encaje en ninguna?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

My lucky day

¡Hoy es mi día de suerte! ¡Estoy en racha!

Primero, me ha escrito una chica rusa que dice que no me conoce, pero que ha visto mi perfil en internet y que le ha gustado, y quiere que nos conozcamos. La verdad es que no me extraña: lo que me extraña es que no me pase más a menudo. Después, me ha llegado un email de la secretaria del Dr. Mubolo Mabanga, que tiene que sacar una importante cantidad de dinero de Zimbabwe, y necesita mi ayuda. ¡No sólo estaré haciendo una buena acción, sino que además me van a dar un 5% del dinero sólo por hacer un par de transferencias! Por si esto fuera poco, cuando estaba navegando por internet he sido seleccionado por ser el visitante número 1.000.000 de una página (y dicen que no es una broma, así que no puede ser una broma), y me han concedido la Green card para poder ir a vivir y trabajar a Estados Unidos. ¡Así, sin papeleos, trámites ni nada! Internet es maravilloso.

Lo único que me preocupa es que mi banco me ha escrito hoy pidiéndome que les envíe mis números de cuenta, tarjetas, números de acceso y contraseña de internet, porque ha habido algún problema informático y tienen que comprobarlos. Se los he enviado inmediatamente, claro: mejor prevenir que curar...

Lo que no sé que hacer es con el alargamiento de pene y las ofertas de viagra. Se lo preguntaré a la rusa cuando quede con ella...

martes, 1 de septiembre de 2009

My very own uncertainty principle

Estos días me siento identificado con el gato de Schroedinger: en algún lugar, un grupo de académicos ha tomado ya una decisión sobre si contratarme o no; pero por cuestiones administrativas, todavía no han podido comunicarme su decisión (mi caja metafórica). En estos momentos estoy contratado-y-no-contratado, soy una paradoja cuántica andante.

Si esto fuera un relato de Borges, mi vida podría desdoblarse ahora en dos: mi vida contratado y mi vida no contratado; y luego mi vida despedido por acostarme con una alumna y mi vida no despedido porque mis jefes no se enteran de que me acuesto con una alumna; mi vida no contratado pero contento, mi vida no contratado pero deprimido, etc. En algún punto, todas mis vidas convergerían, si se tratase de demostrar la existencia del destino, o divergerían absurdamanete -en una de ellas me convierto en Presidente de la Real Academia, en otra acabo viviendo de la caridad en un YMCA en Nueva York, en otra soy un anciano adorable en Bilbao, rodeado de gatos y niños ajenos- si se tratase de demostrar la teoría del caos, la mariposa que provoca huracanes, la entropía que siempre aumenta...

Si mi curriculum vitae cayera en medio de un campus universitario pero no hubiera nadie cerca para evaluarlo, ¿haría ruido?