Cuando se conmemoran acontecimientos históricos tan descomunales y trágicos como el 11-S o el 11-M, siempre surge la pregunta: ¿dónde estabas tú cuando te enteraste? Yo recuerdo perfectamente dónde estaba en los dos casos.
El 11-S, era mi primera semana en St. Andrews, Escocia: había llegado, si no me equivoco, el día 9, aunque mi contrato no empezaba hasta el 15 y ni siquiera tenía casa, así que estaba durmiento en el albergue, en Market Street. Esa noche Carmen, mi jefa en el departamento de español, que me acogió y me ayudó a instalarme los primeros días, me había invitado a cenar a su casa con su marido y sus sobrinos pequeños, que estaban de visita. Cuando ya habíamos terminado de cenar, y estábamos recogiendo la mesa, creo, Carmen entró en el salón y, quitándole importancia al asunto para no preocupar a sus sobrinos, nos dijo: "ha habido un atentado gordísimo en Nueva York. Se han cargado el World Trade Center". Lo primero que pensé es que se tenía que haber equivocado al decirlo: era imposible que se hubieran cargado las Torres Gemelas. Tenía que ser otra cosa. Pero no. Seguimos un rato más hablando -el marido de Carmen, creo, estaba escuchando la radio en otra habitación-, y luego me llevaron al hostal. En cuanto llegué me fui a la sala de la televisión, que estaba llena de gente en un silencio sepulcral, y vi por primera vez las imágenes del atentado.
La mañana del 11-M estaba en la cama, esperando una llamada de Txus. Habíamos quedado para ir al gimnasio, pero era relativamente frecuente que uno de los dos llamara al otro para cancelar, por pura pereza o por que hubiera surgido algún imprevisto. Esa mañana no me apetecía ir al gimnasio, pero tampoco quería llamar yo para cancelar, sólo por vagancia. Sonó el teléfono, era Txus, me alegré. Entonces me dijo que tenía que cancelar lo del gimnasio, porque había habido un atentado de ETA en Madrid, y parecía gravísimo, así que tenía que irse al periódico inmediatamente. Ya despierto, puse la radio -no la apagué prácticamente en los siguientes tres días-, y me quedé en la cama oyendo cómo el número de bombas y víctimas aumentaba a medida que pasaban las horas.
Anecdóticamente, es probable que también perdure el recuerdo de dónde estaba cuando me enteré de que había muerto Michael Jackson, pero no por Michael Jackson en sí, sino porque coincidió que esa noche era la última noche de mi amigo Diego en Limerick, y estábamos en su casa, terminando de recoger todo y haciendo tiempo hasta la una de la madrugada (¿o eran las dos?), cuando cogía el autobús hacia Dublín. Teníamos puesta la televisión, Sky News, y allí fuimos viendo en directo las primeras noticias y las actualizaciónes posteriores.
En cambio, no recuerdo dónde estaba cuando me enteré de que se había muerto Lady Di. Ni Carmina Ordóñez...
Y vosotros, ¿dónde estabais...?
F. Scott Fitzgerald: El Crack-Up
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*Idioma original:* inglés
*Título original:* The Crack-Up
*Traducción:* Albert Pijuan en catalán para Angle Editorial y Mariano
Antolín Rato para Capitán S...
Hace 18 horas