lunes, 8 de octubre de 2007

And the Nobel goes to...

Ahora que falta menos de una semana para que se conozca el nombre del Premio Nobel de Literatura, como todos los años empiezan a oírse nombres de candidatos. Entre los escritores en lengua española siguen sonando los de siempre: Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Delibes, Sábato... En su contra tienen, probablemente, el que escribieron lo mejor de su obra hace ya mucho tiempo, y ahora están prácticamente retirados (sobre todo Sábato).

Tampoco me pega mucho se lo den a un escritor estadounidense, como Don DeLillo o Cormac McCarthy (a quien reconozco que no tengo el gusto de conocer), sería un giro demasiado brusco con respecto a los últimos años, en que generalmente han preferido premiar literaturas "periféricas" en el sistema literario (Turquía, Hungría, India, Sudáfrica, China...) -con la excepción de Harold Pinter y Günter Grass, claro-. El israelí Amos Oz (último Premio Príncipe de Asturias de las Letras) puede tener más posibilidades.

Por lo que he visto en internet, el escritor que más suena es Adonis, un poeta sirio residente en Líbano, que también es mi favorito, no sólo porque lo que he leído de él me gusta y hace tiempo que suena como posible Premio Nobel, sino también porque es familiar de una ex-alumna de Deusto, habitual del Taller Literario (así que el premio, se puede decir, nos tocaría en algo). A Adonis quizás le perjudique que el último Premio Nobel fuera Orhan Pamuk, por la cercanía cultural y geográfica entre Turquía y Siria: a los suecos parece que les gusta alternar, como las Olimpiadas o los Mundiales, que no se celebran en el mismo continente dos veces seguidas.

También existe otra posibilidad: que el premio recaiga en dos autores. ¿Qué tal entonces Amos Oz y Adonis ex aequo, como símbolo de que la literatura no conoce fronteras? Se aceptan apuestas hasta el jueves, que se sabrá el nombre del premiado.

Actualización del 11 de Octubre: Bueno, pues no me puedo ganar la vida con los pronósticos, ni como crítico literario, al parecer. El Premio Nobel de Literatura se lo ha llevado Doris Lessing, que no entraba en las quinielas -por lo menos, no en las que yo había visto. Los designios de la Academia Sueca son inexcrutables...

sábado, 6 de octubre de 2007

Traffic jams

Realmente resulta difícil de entender cómo una ciudad de 40.000 habitantes como Limerick puede tener los monumentales atascos que tiene. En las horas punta -de 8 a 10 de la mañana y de 4 a 6 de la tarde- es prácticamente imposible entrar o salir del centro de la ciudad. El viernes pasado, cuando iba hacia el aeropuerto, tardé más de una hora en hacer un trayecto que, sin tráfico, no dura más de 15 minutos.

Lo peor son las rotondas. Yo siempre había pensado que las rotondas eran un modo de agilizar el tráfico, y que eran mucho mejor que los semáforos. Por eso en Reino Unido y aquí las usan constantemente, y también en España, si no me equivoco, están proliferando últimamente. Pero después de vivir en Limerick, me lo estoy replanteando: en cuanto hay algo de tráfico se empiezan a formar colas en todas las direcciones, y la fluidez de la circulación depende de la buena o la mala voluntad de los conductores. Algo así como la ley de la jungla: si eres "legal" y dejas pasar a los que ya están dentro de la rotonda, nunca llegarás a casa, y encima te ganarás una buena pitada de los coches de atrás.

Supongo que hay varias explicaciones para estos atascos: en primer lugar, las carreteras irlandesas son terribles, y están terriblemente mal diseñadas. Sólo hay dos entradas a Limerick, no hay rondas o circunvalaciones y la carretera principal, como en España en los viejos tiempos, pasa por el centro mismo de la ciudad. Además, aquí todo el mundo tiene un coche, incluidos los estudiantes de la universidad, y todo el mundo lo usa todo el tiempo, entre otras cosas porque el transporte público es bastante desastroso.

Vista la situación, sólo quedan dos soluciones: habituarse a estar encerrado en el autobús durante un buen rato si lo coges en la hora punta, o, siempre que se pueda, evitar la hora punta, adelantando o retrasando los planes. Pero eso no siempre es posible. Por eso, en mi mochila, además del paraguas, siempre llevo un buen libro. Porque nunca sabes cuándo te vas a ver atrapado en una rotonda.

viernes, 5 de octubre de 2007

Full breakfast

Aunque mis desayunos suelen consistir en un café frío y cargado -al que aquí he añadido un vaso de zumo de naranja-, algún día quiero darme el capricho insano de tomar un desayuno irlandés completo. El típico desayuno irlandés, conocido como full breakfast o Ulster fry, es, según mi guía, un "ataque cardíaco en bandeja". En realidad, no se diferencia mucho del típico desayuno inglés: consta de tostada, huevos, bacon, salchichas, champiñones salteados, tomates asados o fritos, patatas, beans y morcilla, todo ello regado con un té especialmente fuerte.

Como dice Frasier (creo) en un capítulo, "casi se puede oír el ruido de las venas obstruyéndose".

jueves, 4 de octubre de 2007

Ubuntu

Después de mucho pensármelo y de mucho anunciarlo, el martes, aprovechando mi research day, me instalé por fin la distribución Ubuntu de Linux. Así, si no me equivoco, es la primera vez desde los lejanos tiempos del MS-DOS, que estoy usando un sistema operativo distinto de Windows.

El proceso de instalación fue bastante sencillo: bajarme el disco de Ubuntu de internet, iniciar el ordenador desde el DVD y seguir las instrucciones. El paso más delicado fue hacer una nueva partición en el disco duro para Linux, porque, la verdad, no tenía ni idea de si eso iba a afectar a Windows o a mis documentos. Al final todo salió bien, y ahora puedo elegir entre Linux o Windows cuando enciendo el ordenador. Y mis documentos están intactos, Deo gratia.

Todavía llevo muy poco para juzgar Ubuntu, pero sí que hay cosas que me gustan. Por ejemplo, el sistema para intalar nuevos programas, además de los que ya vienen por defecto (como Open Office o GIMP). También el menú de acceso a los programas, organizado por categorías, es más sencillo que el de Windows. En general, es bastante fácil de usar, incluso para un usuario no informático como yo. Y además trae un montón de juegos...

En cambio, todavía tengo algunos problemillas técnicos que no sé cómo resolver. Por ejemplo, el navegador por defecto es Mozilla Firefox, y no es posible (o yo por lo menos no lo he conseguido) instalar Internet Explorer. Así, no tengo forma de acceder a algunas páginas que no funcionan bien con Firefox (por ejemplo el reproductor de la Cadena Ser). Tampoco he conseguido instalar los drivers para el router y para la webcam.

Mi conclusión es que Ubuntu está bien y es bastante "usable", pero me sigue dando un poco de vértigo usarlo de forma exclusiva. Por ahora, voy a mantener los dos (Windows y Linux), y los iré alternando, pero para la tesis voy a seguir utilizando los programas cerrados, capitalistas y opresores de Microsoft. Por si acaso...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Ireland's best

Según The Economist, Irlanda es el mejor país del mundo para vivir, seguida por Suiza y Noruega. España aparece en una notable 10.ª posición. La clave parece estar en que Irlanda combina las virtudes de los nuevos estilos de vida, con la conservación de los valores tradicionales de familia, comunidad, etc. Desde luego, por el clima no creo que sea...

martes, 2 de octubre de 2007

London recalling

Algunas fotos del viaje a Londres. Yo delante de la British Library:



Nerea en una calle cerca del British Museum:



El British Museum itself:



Y una vista de Covent Garden que, como se ve en la foto, estaba "petao".



Hay más fotos, pero esas quedan ya para los "pases privados" a la vuelta...

lunes, 1 de octubre de 2007

London calling

Ya estoy de vuelta de Londres, como os podréis imaginar. Ha sido un fin de semana corto pero agotador. Y eso que Nerea y yo pensábamos tomárnoslo con calma, no ver demasiadas cosas, dar largos paseos románticos... Pero no hay forma, en Londres siempre hay demasiadas cosas que ver y que hacer, y al final siempre se acaba hecho polvo.

Resumiendo para no aburrir: llegamos a Londres el viernes por la noche (yo, hacia las 9; Nerea, hacia las 11), cogimos un autobús que nos llevó a Victoria Station, y desde allí un taxi hasta el hotel, que estaba en la zona de Kensington, o más bien, como nos enteramos más tarde, en Notting Hill. El hotel no estaba mal, era un poco cutrillo, pero estaba limpio y bien situado, el desayuno no estaba mal y la gente era muy maja, así que por 60 pounds la noche, en Londres no se puede pedir más.

El sábado vimos el British Museum, que yo lo recordaba más grande (además la exposición de los Soldados de Terracota estaba sold out), y luego la British Library, donde creíamos que podríamos ver el manuscrito del Beowulf (y no), pero a cambio vimos un First Folio de Shakespeare y un par de Biblias de Gutenberg. Después de comer estupendamente en un italiano que se llamaba Casa Mamma, cerca de King's Cross (muy recomendable: nada caro, y la comida estaba increíblemente buena) nos bajamos hasta Covent Garden a descansar y tomar una coca-cola para bajar la comida.

Por la tarde, nos dedicamos a pasear por la zona de Westminster y Trafalgar Square, y a hacer algunas compras (más Nerea que yo, todo hay que decirlo). Y por la noche, después de cenar, nos juntamos con Marina y Dyved para tomar una cerveza cerca de Leicester Square, en plena zona de teatros. Y de ahí al hotel, que ya estábamos cansados.

Y el domingo, después de desyunar tranquilamente y de aprovechar hasta el último minuto hasta el check-out, nos fuimos andando hasta el Portobello Market, que nos quedaba a diez minutos, y ahí estuvimos dando una vuelta y haciendo alguna compra más (en una tienda llamada García & Sons, donde por fin pude comprar membrillo y pan rallado, que en Limerick no encuentro por ningún lado).

Y eso fue todo: después de comer en un Kentucky Fried Chicken (que es otra de mis debilidades) cogimos otra vez el autobús a Stansted y de allí, con gran dolor de nuestros corazones (cada uno del suyo), cogimos aviones distintos que nos llevaron a Bilbao y a Limerick respectivamente.

Vamos, que para ser un fin de semana tranquilo, ha sido una paliza. Pero claro, ha merecido la pena. Habrá que repetir más adelante...

Nota: No puedo añadir ninguna foto del fin de semana, porque fue Nerea la que llevó la cámara, así que cuando ella me envíe alguna foto -debidamente seleccionada, claro- la colgaré para que nos veáis en la capital del Imperio.