Después de tres semanas disfrutando de un tiempo inusualmente bueno para ser Irlanda -o sea, cielos grises, temperaturas apacibles, algún día de sol-, esta semana el otoño se nos ha echado encima, y lleva dos días lloviendo casi sin parar: a ratos en plan sirimiri, a ratos en plan tormenta tropical. Las narices gotean, las gargantas carraspean, los paraguas paragüean.
Pero claro, no podemos quejarnos: no se puede querer que el campo esté verde todo el año y que no llueva, al mismo tiempo. O lo uno, o lo otro.
"O todos o ninguno. O todo o nada", que decía Bertolt.
3*1 en "no ficción": El arte de viajar sin moverse del sitio de Hilario J.
Rodríguez, Regreso a Viena. Diario de 1946 de Hilda Spiel y La frase
infinita de Aldo Gargani
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*Idioma original:* Español
*Año de publicación:* 2026
*Valoración:* Bastante recomendable
Hace unos días comentaba con mi pareja que esto de viajar se no...
Hace 14 horas
3 comentarios:
Ya ves, has llevado el sirimiri a Irlanda ¡lo que es la globalización, la interculturalidad y esas cosas...¡
Pero no serás un chimbo-emigrante acreditado hasta que no cantes bilbainadas en las fiestas, por lo menos en las benéficas....
Por cierto, parece que en Irlanda un día de lluvia en plan sirimiri lo describen como
"a nice soft day" ¿Si?
Podría ser. Un día que estaba totalmente nublado, aunque sin lluvia, y hacía unos 20 grados, le oí a una señora decir "Great day, today!".
Así o sé cómo llamarán a los días soleados...
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